miércoles, 25 de julio de 2012

El ritmo del tiempo



"Los médicos y los psicólogos concuerdan actualmente en que el ritmo constituye un componente esencial del ser humano. El hombre tiene un ritmo de tiempo interior."

                    Anselm Grün, El misterio del tiempo, "Tiempo ritmado", Bonum.

Siempre que estoy convaleciente tengo la necesidad de buscar orientación y apoyo en libros que aparecen en ese preciso momento en el que más los necesito. Creo que la casualidad es causal: es simplemente que se agudiza la sensibilidad, que lo que pasaría inadvertido en momentos de fortaleza y omnipotencia no se escapa en tiempos de mayor fragilidad. Esto me sucede con los libros de Anselm Grün, monje y sacerdote benedictino, doctor en Psicilogía, Teología y Ciencias Empresariales, además de consejero espiritual, conferencista y voraz lector, que me ha llevado a aprender mucho gracias a que alimentado por sus lecturas se ha convertido en un autor prolífico de quien ya he leído una veintena de libros.

El misterio del tiempo se adentra en la vivencia moderna del tiempo comparándola con el mito griego de Cronos, que castró a su padre por envidia de su poder. Así Cronos logró derrocar a su padre y luego, haciendo caso de un oráculo que le vaticinó que sería destronado por uno de sus hijos al igual que él había hecho con su progenitor, Urano, cortándole los genitales, los devoró uno a uno tragándoselos ni bien nacían, de lo cual sólo se salvó Zeus, quien finalmente cumplió la profecía y derrotó a su padre.


Es esta la figura mítica o simbólica que ha moldeado nuestra percepción del tiempo en occidente, y al observarla entendemos por qué sentimos que el tiempo gobierna todo, que es necesario medirlo, frenarlo, acelerarlo, prolongarlo, ahorrarlo, gestionarlo, optimizarlo, a veces hasta matarlo. El tiempo así vivido devora todo lo existente, incluso en el momento preciso de producirlo. Se trata de un tirano que domina nuestras vidas con su paso mensurable, secuencial y cuantitativo, y que termina por engullir nuestros frutos dejándonos llenos de un vacío estéril que sólo genera presión y angustia.

Pero ya los griegos reconocían otra expresión del tiempo al que denominaban Kairós, también "Ocassio" para la cultura latina, el tiempo de las cosas, donde se combinan la potencia y la eficacia con la armonía y la mesura. Es también un dios pero el del momento oportuno y la medida justa. La naturaleza cualitativa de esta forma de experimentar el instante se asocia con un tiempo interno que tiene que ver con el fluir de la existencia pura y no se mide con el reloj, porque no transcurre sino que se plenifica en la vivencia del presente, en el que el pasado y el futuro se funden. Grün aclara que es un tiempo "agradable", "tiene buena calidad: se caracteriza por la gracia, el amor, la sanación, a integridad, la plenitud".  Es una dimensión donde Cronos se detiene y hace que el instante trascienda al margen de lo que marca el tiempo externo, el del reloj. Es, en definitiva, un "tiempo ritmado".

No es difícil entender a Kairós si pensamos en lo que representaba el tiempo para nosotros en la infancia, cuando pasábamos horas jugando sin preocuparnos por qué hacer después o cuándo finalizar. Es esa calidad de temporalidad en la que perdemos la noción de su paso y nos dejamos llevar por el fluir de la actividad que nos absorbe y nos resulta puro disfrute, como cuando hacemos algo que nos resulta placentero. Tal vez sea lo que más se acerque a lo que entendemos por felicidad.

Lo que sí es difícil para la mayoría de los mortales es asociar esta vivencia del tiempo con nuestra rutina, nuestro trabajo, nuestros quehaceres cotidianos. Kairós es lo que más escasea, lo que más añoramos, lo que buscamos en nuestros ratos de ocio y muchas veces somos incapaces de encontrar. Es que, según Grün, hemos perdido el ritmo. Sólo un ritmo que aligere el tiempo que marca el reloj, y nos libere de su tiranía mundana y utilitaria como si nos diera alas para conectarnos con el ritmo interno, el del alma, es el que hace que se evapore el agobio, la tensión y el estrés, el que nos permite experimentar el momento y sentir que formamos parte del inagotable fondo de lo Uno.

Cuando el cuerpo a través de ciertos síntomas nos hace saber que el alma sufre porque no respetamos su ritmo, porque hemos dejado de vivir de acuerdo a su propia cadencia y lo hemos tomado como lo normal, porque ya no nos movemos en función de la unidad cuerpo-alma que somos sino que intentamos estructurar las horas y encorsetarnos en la grilla que con ellas creamos por el hacer permanente que se impone, porque arremetemos contra el reloj sin encontrar sentido profundo al desborde y la agitación que sobrevienen, es precisamente cuando algo sucede que nos fuerza a entrar en la dimensión de Kairós y atisbamos el misterio del tiempo, que no es otra cosa que el misterio del  límite que nos es dado para vivir en este mundo y dejar nuestra huella. Conectar con este misterio es "una invitación a la esencialidad y primitivismo, a la autenticidad de el estar presente".

Veremos si todo lo que ha revelado esta lectura inspiradora y este proceso de sanación que seguirá su ritmo interno, y no el que los profesionales de la salud que me asisten vaticinan o el que yo misma desearía, se puede sostener a partir del lunes, cuando se acaba el tiempo del receso invernal y toda la familia vuelve a enfrascarse en la ineludible dictadura de Cronos, cuyo acatamiento hace que en ocasiones el alma emita un grito de dolor. Pondré todo de mí para que así sea.

Salvador Dalí, "Explosión del reloj"

A boca de jarro

16 comentarios:

  1. Aunque el lunes vuelvas al "acelere" cotidiano, buscate un rato en el día, tomate tu tiempo, y así tu alma no gritará ni sufrirá tanto por vos. :)

    Un saludo.

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    1. Tengo la firme intención de no dejarme devorar por Kronos y regalarme un ratito de Kairós en el día a día, como lo estuve haciendo en estas dos semanas que me vinieron de maravillas. Pondré lo mejor de mí para que eso suceda a pesar de que mi mundo está gobernado por el tirano reloj.

      Gracias y un beso!

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  2. No tengo mucha fe en los libros de autoayuda, la verdad...
    Lo que más me preocupa del tiempo es perderlo y no darle sentido.Es tan limitado que malgastarlo es hacerse inmerecedor de su posesión.
    Feliz recuperación y un abrazo lleno de ánimo, Fer

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    1. Justamente, Luis Antonio, intentando recopilar los datos biográficos más relevantes de este autor, me he encontrado con algunas críticas en varios sitios recalcitrantemente conservadores que lo acusan de usar el Evangelio para darle interpretaciones psicológicas que atentan contra el dogma y así producir libros de autoayuda, e inclusive cuestionan que no deberían venderse en librerías católicas ya que opina de manera muy personal y liberal acerca de temas como la homosexualidad y el celibato.

      En mi modesta opinión, es un pensador valioso,con libertad interior para opinar, humilde, de bajo perfil; sus libros son sumamente accesibles y se aprende mucho de él porque, como digo en la entrada, es un lector muy amplio que incorpora citas de teólogos, filósofos, psicólogos, psiquiatras y santos y pensadores antiguos además de aportes de su propia experiencia como consejero espiritual, que no es exactamente lo mismo que un psicólogo.

      Ha venido aquí a brindar conferencias y resulta sumamente interesante y enriquecedor escucharlo, justamente porque no hace como los autores de autoayuda, es decir, jamás subestima a su público con recetas simplonas de cómo cambiar sus vidas. Simplemente, reflexiona desde su espiritualidad respetando todos los credos, desde su vasto saber y basándose en testimonios vitales valiosos.

      Y esto de perder el tiempo o darle sentido es un poco una ilusión nuestra, Luis Antonio. El tiempo no es nuestro, no podemos disponer de él a nuestro antojo siempre ni lograr que dé frutos significativos en todos los casos. Y justamente te das cuenta de esto cuando tienes que postergar tus planes porque te enfermas, por ejemplo. La muerte es otra forma más cruda pero no menos humana y digna de mostrarnos esta verdad que nos negamos a admitir. El sentido del tiempo es un misterio que nos trasciende, mi estimado amigo.

      Otros pensadores a quienes seguramente no considerarías de autoayuda hablan de lo mismo: Lao Tse, Krishnamurti, Schopenhauer o Carl Jung, de quien Grün se nutre para escribir sus obras. Pero de todas formas, si es de autoyuda, le doy la bienvenida porque es exactamente lo que necesito en este momento. Y yo también en otros momentos he pensado igual que tú. Y tal vez volveré a hacerlo.

      Gracias por tu opinión sincera y el ánimo que me das permanentemente.

      Un fuerte abrazo.

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  3. Tengo el reloj estropeado. No es una metáfora ni un juego literario. El reloj se me ha roto. Estoy demorando el llevarlo a reparar por una simple razón. Creí que mi vida sería un caos sin él y voy descubriendo poco a poco que tampoco es para tanto. No se a que hora estoy escribiendo esto,como mucho puedo decir que no he comido y que aun es de día.
    Tus aportaciones son extyraordinarias. No conocía a ese autor polifacético. Lo anoto.
    Siempre he pensado que somos nosotros los que voluntariamenbte nos volvemos escalvos de Kronos, creo. Y luego claro, nos vemos en la obligación de ir a la busca del tiempo perdido. Sabia decisión la tuya. Un abrazo.

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    1. Resulta maravilloso deshacerse de la tiranía del reloj, no figurativa sino literalmente hablando. Eres afortunado en poder prescindir de él sin sentir que es para tanto: es una prueba cabal de que puedes estar en la sintonía de Kairós sin mayor dificultad. Evidentemente, no sufres de la epidemia de ansiedad que enferma a millones de seres humanos y nos hace más infelices. Es esa ansiedad la que nos hace vulnerables a la esclavitud de Cronos, sin dudas.

      Ojalá consigas algún libro de este prolífico autor y además te guste. A mí me ha hecho mucho bien leer La mitad de la vida como tarea espiritual (La crisis de la mitad de la vida) y Una espiritualidad desde abajo. Y te digo que a este último libro del que aprendí todo esto, El misterio del tiempo, llegué de la mano de otro pensador argentino a quien admiro y que no es precisamente católico: Sergio Sinay. Asumo que su obra resulta interesante para mucha gente más allá de su profunda orientación cristiana.

      Ojalá todo este episodio en mi vida me brinde sabiduría, Víctor querido. Por eso hablo de la enfermedad, que en mi caso no es seria, afortunadamente, como un camino de aprendizaje, de conexión con lo esencial y lo valioso de la vida que me permita tener la dicha de transmitirlo y ganar una perspectiva que me dé mayor armonía y paz interior.

      ¡Un fuerte abrazo y gracias!

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  4. Regálate todo el Kairos que necesites y si te sobra un poco envíanoslo a los demás, a los que humillados por Cronos vivimos en el destiempo. Ese desajuste entre tiempo impuesto y tiempo interior es el causante de nuestras múltiples frustraciones, de nuestras enloquecidas ansiedades y de nuestro fracaso vital. Es increíble que el ser humano teniendo ese metrónomo que le marca la pauta desde el interior de su cuerpo prefiera abismarse en ritmos que no le son propios y que finalmente solo le pueden generar vacío y dolor.
    Sigue tocando tu melodía, Fer, ella te traerá salud.

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    1. Ojalá se vendiera en píldoras en la farmacia más cercana, Doc. Sería tanto más sanador que los antiácidos, las pastillas para reducir los niveles de colesterol, los betabloqueantes y las benzodiazepinas y antidepresivos que según un amigo en común, Joselu, es lo que más abunda en forma de residuos en las aguas de los ríos próximos a su lugar de residencia.

      Tenemos mucho que aprender y evolucionar aún a pesar de tanto adelanto tecnológico y científico. Por eso me subyuga alguien que me invita a "la esencialidad y primitivismo, a la autenticidad de el estar presente."

      Sigo tocando mi música, Krapp, y va entonándose la melodía.

      ¡Muchísimas gracias, amigo!

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  5. Chronos, chronos ¡¡no sabes tu bien cómo le odio FER!! seguramente sea lo único que odio con toda mi alma en esta vida, justamente porque es una de las cosas que más me hacen sufrir, soy su esclava :-)

    Sobrevivo gracias a los ratitos en los que logro liberarme de él, tomar oxígeno mientras me dejo perder en medio de Kayros...sin la introspección creo que los humanos dejaríamos de serlo para ser sólo corredores acelerados y nada más. Esa parte de nuestra vida ( demasiada me temo) en la que nos lo perdemos todos desdibujado por la velocidad. En algún lugar leí que a Kayros también se le identificaba con la risa oportuna, esa que se nos dibuja sin querer, no la escandalosa, no... la que asoma inconscientemente y se nos dibuja fuera, cuando estamos a gustito por dentro. Esos momentos para mi, son lo más cercano que conozco a la felicidad.

    Ojalá tengas muchos momentos Kayros mi querida FER, seguro... segurísimo que serán más sandores que cualquier medicina, libro, pócima o brebaje que puedas tomarte... escóndete en un rinconcito secreto y cierra los ojos... a veces me voy así a él, cuando lo necesito mucho, mucho y no puedo irme en su busca:))

    Fíjate, yo duermo muy poquitas horas, pero cierro muchas veces los ojos al día:))

    Un beso inmeeenso cielo... ¡¡ojalá tu aparato digestivo se vaya portando mejor contigo!!

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    1. Ante todo, te cuento que he dudado de la correcta ortografía de estos términos derivados del griego, pero finalmente opté por ceñirme a la forma en la que figuran en la fuente a la que cito, aunque me encontré con otras formas ortográficas incluyendo la tuya.

      ¡Qué bueno esto que aportas sobre la risa oportuna, esa que nos pilla en medio del autobús o por la calle y se nos dibuja de repente! Me suele pasar, por lo cual tal vez no me resulte tan difícil como imagino fluir más en la sintonía de Kairós. Además se trata de un dios masculino con forma femenina y tiene alas en los hombros o en los pies. Camina en puntitas de pie, como tú sobre tus tacones, María, haciendo equilibrio, y su cabeza resulta interesante ya que lleva un mechón de pelo sobre la frente pero la parte posterior es calva. Según el autor, mediante esta imagen los griegos intentaban demostrar que es necesario tomar la ocasión (occasio) de los pelos. La fugacidad del instante explica la calvicie en la parte posterior de la cabeza y la idea de que no es posible recuperarlo una vez que ha pasado. Por eso hay que tomar a Kairós de frente, ni bien se asoma la ocasión.

      Para los seguidores de Pitágoras, Kairós representaba el siete, que coincide con los días en los que según la Biblia se hizo la creación y luego Dios descansó el séptimo. Por eso Kairós tiene ese profundo efecto renovador del descanso del domingo que también solemos llenar de actividades...

      Hubo un tiempo, María querida, en el que vivía en Kairós. Había varios domingos en mi semana e incluso en mi día. Y poco a poco me fui desconectando, pensando que me estaba haciendo adulta: craso error. Se paga con salud, pero sirve para aprender, abrir los ojos, enmendar y crecer, y llegar a ser algo más parecido a quien soñé ser en aquel tiempo de puro Kairós.

      Alguna vez me dijiste que me notabas muy seria. Y tenías razón: enumeré entonces todos los motivos por los que consideraba justificable mi seriedad, pero se tornó agria como la acidez en mi boca que emana de mi estómago en los últimos tiempos. No hay nada peor que no querer ver la verdad. Hoy te agradezco tus palabras, tu honestidad y tu paciencia.

      A propósito, este benedictino también duerme muy pocas horas de acuerdo a lo que según la medicina es lo ideal y sin embargo dice tener energías para todo lo que hace gracias a sus zambullidas en Kairós.

      ¡¡¡Gracias, amiga!!! Mi aparato digestivo va respondiendo bien, gracias a todos los remedios, libros, arte, siestas y ratos de paz y descanso que me he estado obsequiando. Procuraré seguir portándome bien a partir de la vuelta a clases y no tomarme tan en serio todo, incluyendo mi persona.

      ¡Un beso grande y muchísimas gracias por tanta muestra de cariño que también resulta maravillosamente sanadora!

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  6. Pero FER ¡¡por favoooor, cielo!! si me llegas a ver según he leído tu cariñosísimo pero más que injusto ( contigo misma) comentario, me hubieras visto roja como un tomate de la vergüenza. Creo que eres terriblemente exigente contigo misma FER bonita. Que uno tenga épocas más serias, adultas, circunspectas o como quieras llamarle, no quiere decir en absoluto que te hubieras vuelto agria y mucho menos, que como consecuencia de ello, padezcas lo que desgraciadamente padeces ( me alegro que vaya todo mejor, mucho)

    Es más, creo que son las circunstancias de la vida las que influyen e incluso marcan la linea de nuestro comportamiento. Me contaste que había vivido demasiadas cosas desagradables y duras en poco tiempo, fue eso lo que seguramente influyó en tu carácter, cosa más que normal e incluso seguro que la tensión que pasaste entonces, fue una de las causas de lo que sufres ahora. No te fustigues por favooooor jajaja me haces sentir culpable por lo dicho, así que... vamos a dejarlo en que pasaste una mala y complicada época, que afortunadamente pasó y que antes y ahora sigues siendo la persona adorablemente entrañable que eres ¿te parece? :-)

    Y ya jajaja el colmo de los colmos FER, es que conmigo justifiques tu ortografía jajaja pero si soy ¡¡un completo desastre!! te juro que ni me di cuenta como escribí Chronos y Kayros, supongo que al “estilo” griego jajaja como el yogurt :-)

    Eres un amor, de verdad, mil gracias FER...
    Muaaaaaaaaaaaaaakss

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    1. Tú podrías haberte ganado la vida de psicóloga, mujer!!!

      Lo cual es buenísimo porque estos intercambios resultan como una terapia virtual gratis. En verdad, me han aconsejado hacer terapia por estos días y no quiero, soy terca en eso también, y además cuesta una fortuna y sales llorando cada vez que terminas la sesión, lo cual sería peor para mi gastritis, tanto el gasto de dinero, que prefiero emplear en otras cosas (ropa, carteras, zapatos y botas, libros, perfumes, etc.),como las lágrimas...

      Es cierto que además de todo soy tremendamente exigente conmigo misma, que es otra de las cosas que me han perjudicado en este rollo gástrico. Lo que te conté que pasé lo pasé.Y luego se sumaron complicaciones laborales mías, a las que yo tiendo a magnificar. Y es cierto que la suma de todo eso me afectó. Pero no tiene que darte ninguna vergüenza haber sido sincera conmigo porque lo tomo como un aviso que me hizo una persona de bien y que me negué a escuchar, porque a veces, aunque te sientas mal, te parece que es más difícil ponerte mejor que seguir adelante toda amargada. La interpretación de la amargura corre por mi cuenta, desde luego: tú jamás me has dicho semejante cosa. Pero lo cierto es que me amargué.

      Tengo mucho que aprender, María querida, sobre todo a soltar el pasado y a bajar el nivel de demanda conmigo misma aunque el afuera se ponga demandante. Creo que hay que replantearse de qué se va una a acordar el día en que el misterio del tiempo esté por develarse y se vaya apagando su ritmo. Seguramente no me voy a acordar de todas esas cosas que me han hecho daño, sino de todo lo mucho y bueno que me ha dado la vida. Y es esa certeza la que debería darme la medida con la que he de asumir los avatares de la vida. Te aseguro que lo voy a intentar, por mi bien y el de todos los que me quieren bien.

      Y lo de la ortografía, nada: en verdad me gusta más como lo escribes tú, en el griego original. Te lo comenté porque sé que me entiendes: yo también chequeo y dudo bastante a la hora de escribir.

      Te agradezco yo a tí profunda y sinceramente, María.

      Un beso enorme y buen finde!!!

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  7. Me ha gustado mucho tu entrada. Es cierto que hemos perdido el sentido real del tiempo. Ignoramos nuestro reloj biológico, nuestro ritmo interno. Hemos aprendido a ignorar las señales. Me doy cuenta sobre todo por cómo obligamos a los niños a ceñirse a nuestros horarios. Ya adoctrinándolos en nuestro "tiempo" desde pequeños.
    Hay que encontrar tiempo para el ritmo interno, para ser feliz, para disfrutar del tiempo.
    Mejórate, tómate tiempo para respirar, para ti. Haz caso al Doc, que sabe mucho. Te mereces Kairos. Que le den a Cronos, que nos tiene esclavos! (perdón).
    Besos guapa, cuidate.

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    1. Muchísimas gracias por tu aporte, Nuria, que es verdaderamente muy relevante para mí, madre de dos a los que Cronos despierta a diario en contra de su reloj biológico cuando van a la escuela, es decir, de noche. Por eso es menester hacerse consciente de esto y tratar de no dejarse doblegar por la dictadura de Cronos ni apurarnos o apurarlos aún más de lo que se nos apura de afuera. Nuestra vida necesita de horarios y rutinas y hay que poner el despertador: no queda otra. Pero no debemos permitir que los horarios y las obligaciones se conviertan en las rejas de una cárcel para el alma. Así que opino como tú: que le den a Cronos cuanto se pueda!

      Un beso y gracias por los buenos consejos y los buenos deseos.

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  8. Querida Fer!!!
    Tiempo... tiempo... mejor no digo nada...
    te mando un super abrazo y deseo que estés cada día mejor y puedas recuperarte pronto!!!
    Besitos
    Moni

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    Respuestas
    1. Querida Moni: espero que estés llevando bien tus tiempos, esos que nos tocan vivir. Te agradezco los buenos deseos y te los retribuyo de todo corazón.

      Un beso grande!

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."