martes, 31 de julio de 2012

Una palabra tuya...


"Hay muchos seres que están aquí para ayudarte a despertar, a saber quién eres, a encontrar tu camino... Pero sólo tú puedes hacerlo por ti, nadie puede vivir tu vida. Nadie más que tú puede."

Ante la pregunta de rigor,"¿Cómo estás?", hay pocas personas que esperan o están preparadas para recibir una respuesta poco convencional pero sincera. Y ante la mención del nombre de cualquier dolencia, la mayoría de la gente hace gala de su más flagrante ignorancia y se pone a especular, haciendo que la persona que está sintiéndose mal se sienta aún peor. Y sin embargo, La Biblia, el libro de autoayuda más leído y más vendido de todos los tiempos, asegura que para sanar sólo hace falta una palabra de aquel que tiene el poder de mostrarte el camino de tu propia sanación. También creo que a menudo apenas una palabra mal dada basta para enfermar.

Cuando todavía ni la medicina se aventura a asegurar cuál es la causa de muchas de las enfermedades que padecemos a pesar de todos los adelantos y el arduo trabajo investigativo que invierte en ello, la gente común y corriente, y mucho peor si se trata de la propia familia de uno, no tiene ningún reparo en tratar el tema como si el estar enfermo se tratara de una cuestión de pura falta de templanza, fortaleza, madurez o voluntad del paciente, que impacienta... 

Ejemplos de comentarios que he recibido que ilustran el punto:

* "Ah, eso debe ser porque te acelerás mucho.... ¿Ya probaste con terapia?" 
* "¿Pero vos te cuidás en las comidas?" 
* "Ojo con los medicamentos que te hacen más mal que bien: no abuses, ¿eh? ¿Por qué mejor en vez de tomar todo eso que te dio el médico no probás con la homeopatía?" 
* "¿Por qué no te vas a ver al Padre Ignacio en Rosario? Mirá que te curás de una, no es joda." 
* "Yo que vos me tomo tres días y me voy al convento de los monjes allá en Azul, en el medio de la nada: eso te depura completamente. Volvés totalmente renovada." 
  

Y una escucha mansamente, porque hay que soportarse mansamente, como dice también La Biblia, y piensa:"¿Por qué no respetarán lo que yo misma estoy haciendo por encontrar mi propia sanación? ¿Quién mejor que yo para aprovechar esta oportunidad de escuchar lo que mi cuerpo y mi alma me dicen y rectificar lo que hay que rectificar de modo que funcione para mí?"

Y al final se llega a la conclusión de que lo que más enferma es cómo se te revuelven las tripas cuando te das cuenta de que ni algunos de tus familiares te conocen en profundidad y aún así se creen con criterio, autoridad y derecho de juzgar tu forma de vivir y hasta tu forma de intentar ponerte bien cuando estás mal supuestamente por cómo vivís. Y ellos, que son tu propia familia, hacen poco por darte una mano en el día a día para que no te sientas tan sobrecargada, si es que es esa realmente la causa de mi mal, que afortunadamente no es nada grave, porque ni siquiera el gastroenterólogo que me practicó el estudio puede asegurar cuál es la causa ni me dio tantos consejos. Al contrario. El tipo, jefe de gastro en una clínica importante, un capo, tranquilo, cálido, muy gaucho, me dispensó su atención y me contuvo: "Ah, pero esto no es nada, señora. No le dé mayor importancia. Trate de evitar comidas pesadas, no ingiera aspirina ni ibuprofeno (cosa que no hago), y modérese con el café, el mate, el té y el alcohol (cosa que siempre hice). Aunque puede tomar, pero sin abusar (me volvió el alma al cuerpo...) Deje de funmar si fuma (lo logré hace tres meses), y vuelva a verme en un mes a ver cómo anda."

Sanarse es en gran medida ser capaz de encontrar el camino de la luz cuando nos cubre la oscuridad que siempre nos toca en algunos tramos del peregrinar por los días de nuestra vida. En buena medida, la luz viene cuando logramos dar ese paso indispensable para crecer que hace que nos transformemos, nos demos la oportunidad de un nuevo comienzo aunque van miles, aceptemos a nuestros seres queridos tal como son y dejemos de esperar que sean las personas que desearíamos o necesitaríamos que sean. Sucede cuando aceptamos nuestra vida tal como es, con todas sus maravillas y complejidades, sin que medie ningún milagro, sin escaparnos de viaje, estando presentes poniéndole el pecho a la coyuntura y procurando la mesura en todos los órdenes.

Igualmente, todos necesitamos contención para lograr todo esto, que es mucho, y que muchos ni siquiera jamás se lo plantean. ¡Qué importante y qué difícil es saber brindar contención y cuántas maneras sutiles hay de hacerlo! A propósito, quiero aprovechar la ocasión para decir dos cosas. La primera es que intentaré no dar más la lata con este tema, aunque fue para mí lo más importante que me sucedió en lo que va del año, por lo mal que me sentí, por el miedo que me dio ver mi salud amenazada y por todo lo que estoy aprendiendo, creciendo y reformulando a partir de ello. Y la segunda, es que ustedes, los que me comentan asiduamente, me han brindado un cálido y amoroso apoyo y una enorme contención que necesitaba para sentirme un poquito mejor día a día. Las palabras bien dadas han hecho mucho para volver a andar el camino de la luz.


A boca de jarro hoy les digo: ¡GRACIAS!

26 comentarios:

  1. Hola Fer! Creo que si, que hay gente que se cruza en tu vida para ayudarte a encontrar tu camino, pero el recorrido solo puede hacerlo uno mismo. A veces (y me incluyo), es cierto que cuando preguntamos ¿Como estas? Esperamos que nos digan "Todo bien". Lo otro nos descoloca, y creemos que TENEMOS que decir algo para solucionar el inconveniente del otro, aunque ese otro quizas solo necesite escucha. O a lo mejor, palabras de animo o ayuda concreta. Pero no consejos y sugerencias. De todos modos, si venis a ver al Padre Ignacio (que no te cura, pero ve un poco mas alla y tiene una energia especial, al menos vio que yo iba a ser madre un año antes de que yo lo fuera, pero percibio mi miedo de no poder serlo apenas me toco... Y fue directo sobre los dos oidos de mi hermano cuando tenia 7 años y le dijo a mi mama que la unica solucion era la operacion, tenia los dos timpanos perforados...y asi fue) podes visitarme;)))
    Bueno, Fer, realmente haber dejado de fumar y estar aprendiendo mas sobre vos es muy valioso. Te leo siempre, pero estoy un poco desaparecida del mundo blogger, ya volvere... Te mando un beso, un abrazo y luz!

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    1. Querida Gi: es cierto. Sanar también implica hacerse más tolerante con las reacciones del otro, menos demandante. Tal vez yo habría hecho lo mismo en el lugar de ellos. Y de hecho lo debo haber hecho más de una vez...inclusive con vos (¡qué papelón!).

      Y con respecto al Padre Ignacio, me encantaría conocerlo, como me gustaría conocerte a vos personalmente, y creo en ese tipo de sanaciones, pero creo también como persona de fe que soy que tiene que partir la necesidad de ir de uno mismo, y en mi caso, simplemente no sucedió. Así de simple. Sí me surgió otro tipo de necesidad espiritual más íntima a la que le presto atención.

      Gracias por leerme siempre, por estar siempre. Estás en tu derecho de alejarte del mundo blogger, de tomarte un recreo. Veo que muchos lo hacen y me parece hasta saludable :).

      Un beso y un abrazo de oso iluminado!

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  2. Linda,dos cosas, primero la gente siempre se cree dueña de la verdad y experta en cualquier tema, estoy segura que varios serían capaces de discutirle a Einstein acerca de la relatividad si lo tuvieran enfrente. Segundo:nunca subestimar el poder de la palabra.Es como vos decís,una palabra mal dada basta para enfermar. Y para terminar, usá el blog como catarsis cada vez que tengas ganas,es tu lugar y es tu derecho.
    besos!

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    1. Cierto, Maru,nos creemos dueños de la verdad. Si no mirá el calibre de mis comentarios en tu blog!!!

      La palabra es el arma más poderosa que se ha creado hasta el momento posiblemente.

      Gracias a ella se puede hacer catársis. Sé que tengo derecho y que de hecho hasta le puede servir a otros que leen y que están mal. Pero no quisiera aburrir ni aburrirme siendo tan monotemática.

      Gracias, Maru: Besos!!!

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  3. ¡¡Gracias a ti bonita!! y además en mi caso, no sé si meterme debajo del teclado para que no se me vea, ya ves la vena predicadora que a veces me pega. Lo siento mucho si en algún momento he sido de esas plastas. Sin querer a veces todos adoptamos ese papel cuando nos cuentan alguna pena... parece que nos vemos en la obligación de tirar de recetas baratas curalotodo que no curan nada... Hace tiempo que me he dado cuenta, que cuando cuentas algún dolor del tipo que sea, más que cura, lo que esperas es... simplemente que te escuchen, algo tan fácil y difícil como eso.

    El cuerpo es una máquina compleja, lo que vale para uno, no vale para otro y además, con los dolores o dolencias como con cualquier cosa que se estropea por sobre esfuerzo, el tiempo es el único aliado... a veces, no es más que volver a coger el ritmo, armonizar la velocidad de dentro con la de fuera ( eso tan difícil de lo que en otras entradas has hablado tú FER) tiempo para que todo vuelva a funcionar...Aunque sin magia potagia, porque es curioso lo fácil que se dice... ¡¡cambia de vida!! como si uno guardara vidas de repuesto en el armario ropero para elegir según ocasión. Incluso en pequeño cuando te dicen... ¡¡no te comas la cabeza!! ¡¡no le des tantas vueltas a las cosas!! jajaja ¿alguien sabe como se desconecta el cerebro? porque el mío es de triple turno... no lo paro ni a martillazos :-)

    En fin FER bonita, intenta no perder la calma ( con las dolencias y la doliente familia:-) date tiempo para que la medicación haga su efecto y con un poquito de suerte, te volverás a encontrar bien, ya lo verás.
    Creo que lo único que se me ocurre decirte para los pesados esos que terminan con nuestra paciencia y ánimo... aunque estés muerta de dolor, a la pregunta de:

    ¿Cómo estás?
    contestes: ¡¡divinamente!! ¿¿no me ves?? :-)


    Un beso inmeeeeeeeenso preciosa, además fíjate, hoy estoy más feliz que una perdiz, se han cerrado los juzgados para mi ¡¡por fin, hasta septiembreeee!! así que a la pregunta de ¿cómo estoy? mi respuesta hoy más que nunca es... feliiiiiiiiiizzz :-)


    Ojalá tú también lo estés mi querida FER.

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    1. María querida: en ningún momento te tuve en mente cuando escribí esto. Esto viene de una reunión que fue más parecida a un ateneo médico con mi familia (política, María, guarda el secreto, porfi) , que tuve el finde pasado.

      Yo en tu lugar he hecho cien veces lo mismo. Pero no es lo mismo cuando se trata de alguien que debería saber que no vas a dejar a tus hijos, tu casa y tus obligaciones sintiéndote mal para irte a internar a un convento a cientos de kilómetros de lo que más te importa en el mundo, y estoy segura de que me entiendes, por que no hay nada en este momento que necesite más que el amor de mi familia nuclear. No hay monje ni convento como mi marido, mis hijos y mi propia casa ahora.

      Otra cosa es sugerir una dieta, alimentos naturales o tisanas, que de hecho he estado ingiriendo porque lo natural sienta bien.

      Te aseguro que estoy tomándome todo con mucha calma. Tengo bien en claro que no podemos cambiar de vida ni nacer de nuevo, pero se puede rectificar el camino cuando una nota que se ha desviado y se ha perdido el rumbo. Y ya te había dado la razón en esto que notaste tú hace un tiempo.

      No me digas por favor que te avergüenzas. Ya ves que me estoy animando a ser cada vez más "a boca de jarro", y es bueno para mí.

      A mí me cuesta mucho poner límites entre la gente y yo sin sentirme mal por eso,me cuesta separar lo que los demás opinan de mí de mi propia imagen de mi misma, me cuesta decir que no o decir abierta y respetuosamente lo que pienso sin sentir que estoy siendo agresiva.

      Y el escribirlo sabiendo que no van a leerlo me resulta sumamente terapéutico: me hace más compasiva y me ayuda a tomar distancia y a dejarlo atrás sin rencores.

      He intentado muchas veces la ironía como respuesta, pero es que tampoco me sale. Tengo que ejercitar, porque es una buena arma de autodefensa y demarcación de territorio así como de contrarrestar el efecto ácido de la lectura que hago y que hace que me dé la acidez.

      Me alegro de que cierren los juzgados y espero que disfrutes de este tiempo en libertaaad!!!

      Te agradezco de corazón a tí muy especialmente. Y te pido que sigas siempre siendo tú misma conmigo, con la certeza de que no me incomoda nada que venga de tí: es la pura verdad. Desde la primera vez que me comentaste me llamó la atención tu sabiduría de vida, y en eso estoy: en aprender a vivir más sabiamente. Por favor, nunca dudes ni te arrepientas de lo que me dices.

      Yo también estoy feliz por estar revalorizando un bien inapreciable que sólo notamos cuando nos falta.

      Te mando un beso enorme!

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  4. Querida Fer,cuando una enferma de algo,la que lo padece es quien mejor sabe definir el malestar,pero no solo físico,sino anímico,ese que llega viendo como bien dices,que nadie acierta en sus predicciones y en sus comentarios adyacentes-que de verdad creo lo hacen sin ánimo de molestar las más de las veces-pero que llegan a molestarnos,quizá porque no nos encontramos como debiéramos.
    Sueles darte cuenta de muchas cosas,entre ellas, de que no te conocen mucho ni por dentro ni por fuera,que todo el mundo ha estudiado medicina, que eres tú la culpable de estar enferma...y un largo etcétera.
    Yo no voy a darte más que un consejo:
    No dejes de ir a todos los médicos posibles hasta que den con tu mal,incluso homeópatas.
    Es terrible sentirse mal y yo te deseo de todo corazón una recuperación rápida.
    Besos.

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    1. Ante todo, querida Marinel, quiero decirte que se te ve muy bella en esta nueva foto de perfil. Es una belleza que se nota irradia desde el interior, mi inspirada poetisa.

      Yo también entiendo que los comentarios no son malintencionados y que duelen porque todo duele cuando estás en estos estados de fragilidad.

      Lo que más duele es darte cuenta de que no te conocen de verdad. Y es cierto que se siente que parece que conspiran para hacerte sentir responsable de todos tus males.

      No descarto absolutamente ningún camino, Marinel querida. He probado homeopatía en un problema puntual de mi hija menor y funcionó. Sólo espero a que la iniciativa parta de mí: confío en mi brújula interna para andar este camino de vuelta a la salud plena, si es que algo así realmente existe.

      Te agradezco mucho tus deseos, y hasta te digo que estoy empezando a comprender que todo esto lleva su tiempo y que eso hace que aprenda una lección valiosa también.

      Besos!

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  5. Hola Fer! desde la 1er palabra del pie de foto y hasta la última del primer parrafito, asentía con la cabeza al leer. Y me pasó igual con todo el post, y la verdad es que me pasa lo mismo en todos tus posts, y después me digo "qué le voy a comentar si opino lo mismo?". Así que... eso! Opino lo mismo jajaa!
    Viste que dicen que en Argentina somos todos DT? bueno, también médicos!! Y mi marido es uno de ésos! Lo bueno es que todos mis males y nanas se los atribuye al frío o al calor, al viento o a la presión atmosférica! Eso y decirte que les importa tres pitos que algo te aqueje, es lo mismo, creo yo.
    Luego la conclusión de todo es lo que dice el pie de la foto: nadie más que nosotros mismos podemos hacerlo por nosotros.
    Por lo demás, de nada!! es un placer pasar por acá! Besos!!!

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  6. Eli:¿qué te puedo decir además de GRACIAS por tanta empatía, que no abunda? Cuando pueda con el mate, deberíamos juntarnos a matear y seguirla con mayor profundidad.

    Para mí es un regalo, un privilegio tener interlocutores como vos y quienes me comentan, y esto supera ampliamente la expectativa que me generaba llevar un blog. Soy muy afortunada, y me hace mucho bien. Es una fuente de salud, Eli querida.

    Te agradezo tus conceptos, tu receptividad, tu devolución tan sincera. Es un placer para mí haberte encontrado y contar con vos en esta ruta.

    Un beso enorme!

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  7. Estoy muy de acuerdo con tus palabras sobre que es uno mismo quien debe
    encontrar la luz al final del túnel y que estas crisis nos sirven para
    crecer y para madurar pero... tengo un pero relativo a lo que dices de esa
    gente, casi siempre de la familia, que te ofrece una mínima tirita cuando
    tú sientes que estás desangrándote a chorros. De alguna manera y te hablo
    por experiencia vivida, la enfermedad rompe ese especie de status quo que
    hace estable el entorno familiar. Cuando eres joven y tus padres no son
    relativamente mayores, te cuesta entender que ellos puedan caer enfermos.
    Te cuesta entenderlo porque los padres deben ser eternos y eternamente
    disponibles. Esa ruptura de la normalidad es como una vía de agua en tu
    propia estabilidad personal y acudes con lo primero que tienes a mano para
    cerrar el agujero. Lo mismo ocurre entre adultos cuando se trata de la
    pareja o alguien cercano. No hay mala intención en esa actitud, hay
    necesidad de que todo vuelva a ser lo que fue. Estamos tan implicados
    emocionalmente en el tema que intentamos restar importancia a la enfermedad
    o el dolor de nuestro allegado. Es significativo que cuando se trata de un
    amigo más lejano o una persona circunstancial nuestra ayuda es más exacta y
    menos simple. Tiene su lógica: en estos casos nuestra menor emotividad nos
    permite valorar mejor la situación y dar mejores consejos.

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    1. Y yo estoy de acuerdo contigo, Doc. No me cabe duda de que no hay mala intención y hay mucha subjetividad, miedo y hasta egoísmo en juego, todas cosas muy humanas y atendibles que están también en mí.

      Además, tengo algunos familiares a quienes les repele el tema de las enfermedades, tienen como una especie de fobia por cosas terribles que les han sucedido, y entiendo que su reacción siempre sea: "Bueno, pero ahora ya pasó. Ya estás bien."

      Es un mecanismo de negación o de minimización del tema del que dependen para autopreservarse del recuerdo que la mera mención de una enfermedad les trae. Es una limitación, y todos las tenemos. Y le encuentro su lógica.

      Por eso concluyo que a pesar de que no puedo dejar de notarlo, me sirve para dar el paso en la dirección de aceptarlos tal como son, con todos sus defectos y también sus virtudes. Mi mayor defecto es la falta de paciencia y comprensión con este tipo de actitud. Tal vez me sirva para aprender de ellos a minimizar yo misma lo que tiendo a magnificar. En eso va mi propia sanación física y espiritual.

      Un saludo y gracias por tu aporte, Doc.

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  8. Preguntar es arriesgarse a una respuesta en el mismo tono.
    Y al responder a ¿que tal te va? ... debemos intuir en el tono de la pregunta si es un interés sincero o meramente formal, porque si nos excedemos en la respuesta o dejamos entender que necesitamos ayuda, naturalmente nos ofrecerán todos esos consejos y más.
    De momento si sigues sin fumar estarás mejor...no?
    Si lo consigues definitivamente ...pásame la receta.
    bssoss.

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    1. Sí, desde luego la respuesta fue de esas que hacen que las personas se sientan forzadas a dar consejos. Lo entiendo, pero como viene de familiares me sentí decepcionada, ya que creía que me conocían mejor y sabrían que de esa lista de consejos, pocos van con mi modo de enfrentar un problema de salud. De todos modos es bueno darse cuenta de cuánto te conocen para responder como esperan que lo haga la próxima vez que me pregunten cómo me siento.

      Y te soy honesta: esperaba que al dejar de fumar me sentiría como la mujer maravilla, duplicaría mi resistencia aeróbica en mis clases de gimnasia y caminaría sin parar, pero todo este rollo gástrico no me ha permitido experimentar la mejoría: no he podido tomar más clases y camino a paso tranquilo. Eso sí, el gastroenterólogo me felicitó por haber dejado de fumar hace tres meses, pero me he estado sintiendo horrible. Así que, fiel a lo que acabo de escribir, la única palabra que te doy si quieres lograrlo es: ¡adelante! Pero ningún consejo ni receta. Respeto absolutamente tu decisión personal.

      Gracias por pasar por aquí y besos para tí también.

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  9. Vayamos por partes. Y la primera son los dineros. A mi no hace falta que me des las gracias. Cada vez que comento pongo el taximetro (sí, como los taxis) a funcionar y cuando termino lo paro. En este momento estoy haciendo las cuentas. Ya sabes, tantos comentarios a x multiplicado por y elevado al cubo. Te va a salir caro.
    Por lo tanto, me pagas las deudas y las gracias, en este y otros casos, se dan por supuestas.
    ¿Te dan consejos? A ver que te parece este extraido del refranero "quien paga sus males espanta y por supuesto descansa".
    Bromas a parte, muy agradecido de compartir en lo bueno y en lo malo. Lo digo así, ya que en la salud y en la enfermedad tienen su propio destinatario, que lógicamente no soy yo. Un fuerte abrazo.

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    1. No me alcanzaría lo que tengo si tuviera que pagarte por todo el cariño que me dispensas en cada comentario, Víctor querido. Y además, aunque pudiera, estaría en deuda porque me enseñas mucho de cine y esas clases magistrales cuestan una fortuna.

      Un fuerte abrazo y gracias otra vez por el buen humor también!

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  10. Tu escrito reflexión es tan sabiamente expresado, que leerte es sanamente necesario.. Una pregunta, unas palabras como muy bien lo plasmas basta para matar o para vivir..

    Gracias amiga tu articulo es tan valioso para los que te leemos...

    Es un bello momento el que he pasado por tu blog..



    Un abrazo
    Saludos fraternos de siempre..

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    1. Muchísimas gracias por resonar y por tus amables conceptos.

      Estas palabras surgen desde la más auténtica necesidad del momento que vivo, y aprecio mucho sentirme acompañada y recibir una palabra tuya que ayuda a sanar.

      Un abrazo y un afectuoso saludo.

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  11. Fer...de nada...para eso estamos aqui...para animar...contener...y sobre todo escuchar...
    me alegro de que te sientas mejor...que tus temores vayan poco a poco desapareciendo...y que como tu dices vuelvas al camino de la luz...
    un abrazo

    ResponderEliminar
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    1. Muchas gracias, Julia.

      Te mando un abrazo.

      Eliminar
  12. Interesante y reflexivo, es un placer pasar por tu espacio.
    que tengas un buen dia.
    un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Hola Fer, conste que te había leído pero me resultaba difícil contestarte. Lo que pienso es que lo que te dice la gente sirve de poco y a veces tenemos la sensación de que minimizan un problema que para nosotros es importante, pero la verdad es que creo que hay poco más que decir, aunque parezcan banalidades es la forma que los demás tienen de acercarse a nosotros, de decirnos que nos acompañan, aunque nosotros sintamos que pasan de nosotros. Creo que todos hemos recibido y hecho comentarios así,tampoco creas que esos comentarios son simples y no pasan de ahi, si es alguien cercano a ti existe una preocupación real que no se manifiesta claramente, por falta de confianza a la hora de expresarlo, por aliviar tu malestar... etc.

    Te dejo una banalidad: no hay mal que cien años dure. Espero que ya no te sirva porque te encuentres bien. En cualquier caso: besos y abrazos, que siempre son sanadores.

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    1. Te agradezco que me dispenses tus pensamientos, Angie querida. Aunque en verdad es una entrada viseral, no tan reflexiva. Muy subjetiva también y teñida por la particularidad que le da al ánimo el sentirse enfermo y no poder comer ciertas cosas ni beber lo que los demás beben, cosas que te dan felicidad y que recelas un poco cuando estás a dieta de hospital... Y encima te dan esos consejitos...

      De todos modos yo misma admito que entiendo y acepto sus humanas limitaciones, que todos, incluida yo, caemos en ese tipo de lugares comunes en estas situaciones porque la enfermedad, como la muerte y la tristeza y todo lo que identificamos con la sombra, nos descoloca y no saca lo mejor nuestro en la mayoría de los casos. Hay que estar muy lleno de luz para irradiar luz a quien está en las sombras. Y hay pocos iluminados.

      Lo que te puede parecer banal, sirve, Angie y de hecho me lo recuerdo día a día, aunque los días cuando te sientes mal parecen años.

      Un beso con abrazos y un gracias ENORME!!!

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  14. La conciencia utiliza el dolor y la enfermedad para ayudarnos a superarnos...
    Pero no somos capaces de verlo.
    Ánimo y a seguir la luz

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    Respuestas
    1. Yo lo estoy viendo con bastante claridad, afortunadamente, no sin pagar la necesaria e ineludible cuota de dolor que eso conlleva. Pero es el precio que se paga por crecer como persona, Alson.

      Muchas gracias por tu visita y por darme ánimo.

      ¡Se agradece especialmente la luz que me acercas y que hace que se vea aún todo mucho más claro!

      Un beso.

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."