miércoles, 6 de febrero de 2013

Hallazgos y ... ¿coincidencias?





  Comienzo a descreer de las coincidencias. Un día antes de que se diera a conocer la noticia del hallazgo arqueológico más importante de los últimos tiempos, el de los huesos de Ricardo III de Inglaterra, escribí unas líneas dedicadas al enojo en las que hacía referencia tanto al personaje histórico como a lo que una de las más grandes piezas del teatro isabelino inmortalizó sobre él a través de la magistral pluma de Shakespeare, plasmándolo como el epítome del humor colérico de acuerdo a los cánones de la filosofía médica clásica. Son más interesantes los datos que descubrí sobre su persona que la naturaleza del genial personaje que pasó a la historia como un rey cruel, inescrupuloso, ambicioso y deforme. El hallazgo histórico resulta relevante por descubrir y darle al mundo gran parte de la verdadera personalidad de quien, según leí, fue el último rey de Inglaterra que murió en pleno campo de batalla. 


  Por siglos se creyó que se trataba de ese ser abominable que eternizó el Bardo en la ficción, basándose posiblemente en la discutida Historia del rey Ricardo III, escrita por Tomás Moro en 1513. Sin embargo, el reciente descubrimiento de sus restos óseos arroja nueva luz sobre su persona, pues el esqueleto identificado, sin dejar lugar a dudas, gracias a las pruebas de ADN que lo confirman como emparentado a las de otras tomadas de un familiar lejano que aún vive en Canadá, presenta una severa escoliosis, que podría ser origen de sus dificultades al caminar y de cierta deformidad en la postura que Shakespeare agiganta y hasta caricaturiza,  aunque también exhibe diez heridas, ocho de ellas en el cráneo, algunas de las cuales pueden haber sido puntazos del enemigo dados post mortem, más un flechazo en la espalda.

  Es evidente que Ricardo III actuó cruelmente en la lucha por el poder, pero se la jugó por entero en el rol que le tocó desempeñar. Y es casi seguro que no haya cometido los despiadados crímenes que le atribuye la tragedia Shakesperiana. El mito del soberano cruel y déspota quedó igualmente ligado a Ricardo, de quien nadie recuerda en cambio aspectos positivos, tales como su protección del comercio del reino y de la naciente burguesía o, en lo que hace a la cultura, la fundación junto con su esposa de los famosos King's y Queen's College de Cambridge.
 
  Más interesante aún resulta la verdadera crónica de su muerte en plena colisión con las fuerzas lancasterianas de Enrique Tudor, su vencedor y sucesor al trono como Enrique VII, en la batalla de Bosworth, así como sus verdaderas últimas palabras, que fueron también cambiadas por el Cisne de Avon para lograr un fuerte impacto dramático que lo hizo pasar a la historia y convertirse en un personaje de la dramaturgia clásica que todo gran actor daría mucho más que un caballo por personificar.


 Parece ser que su muerte tuvo sólo en parte que ver con el hecho de que su caballo le falló por falta de una herradura. La historia ha demostrado que murió al ser traicionado y abandonado por su tropa cuando yacía ya rodeado por sus enemigos que tomarían el trono para dar paso a la dinastía de los Tudores. Y ya sabemos que la historia la escriben los vencedores. Pero aquí va la crónica como parece certera.

  La mañana de la batalla, el 22 de agosto de 1485 (según el calendario gregoriano vigente actualmente, el 31 de agosto de 1485, pleno fin del verano en el hemisferio norte), Ricardo envió a un palafrenero a comprobar si su caballo favorito estaba preparado para enfrentar lo que sabía sería la batalla decisiva en su vida, ya que deseaba liderar sus tropas en el frente. Pero el herrero había estado trabajando sin respiro con todo un ejército y le pidió tiempo. El enviado del rey le ordenó que se apurara y cumpliera con sus órdenes. El herrero puso manos a la obra. Con una barra de hierro hizo cuatro herraduras. Las martilló, las moldeó y las adaptó a los cascos del caballo. Luego empezó a clavarlas. Poco después de clavar tres herraduras, descubrió que no tenía suficientes clavos para la cuarta. Por lo cual, inseguro de  de su resistencia, pero, apremiado por el apuro del encargo y su procedencia, entregó al caballo no sin dudar sobre cómo respondería en la lucha.

  Los ejércitos, que juntos sumarían unas 13.000 almas, chocaron y Ricardo estaba en lo más álgido del combate, cabalgando con valentía, arengando a sus hombres y luchando contra sus enemigos, cuando de pronto notó que a lo lejos, del otro lado del campo, algunos de los suyos retrocedían. Ricardo entonces espoleó a su caballo y galopó hacia la línea rota, ordenando a sus soldados que regresaran a la batalla.


  Estaba en medio del campo cuando el caballo perdió la herradura más débil. El animal tropezó y rodó, y Ricardo cayó al suelo. Antes de que el rey pudiera tomar las riendas, el asustado animal se levantó y echó a correr. Ricardo miró en derredor. Vio que sus soldados daban media vuelta y huían, y que las tropas enemigas lo rodeaban. Blandiendo su espada en el aire, la leyenda cuenta que gritó: "¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!" Eso es lo que conocemos y creemos por la ficción que lo hizo un personaje histórico más que pintoresco.


  Polidoro Virgilio, cronista oficial de Enrique Tudor, escribiría más tarde: "El rey Ricardo, solo, murió luchando como un hombre bajo la mayor de las presiones de sus enemigos". El cuerpo desnudo de Ricardo fue expuesto probablemente en la colegiata de la Anunciación de Nuestra Señora y después ahorcado por Enrique Tudor, ahora Enrique VII, antes de ser enterrado en la iglesia de la hermandad franciscana de los Grey Friars, en Leicester. Luego de siglos de haberse dado por perdido, los restos de Ricardo III, el último rey de la dinastía Plantagenet, tronco de la de York, fueron desenterrados donde había una iglesia en Leicester y en donde hoy funciona un estacionamiento. 
  
  Me quedo sorprendida por la "coincidencia" temática entre mi última reflexión y este hallazgo arqueológico. Creo que tiene algo que ver con el empleo de ese descontento que analicé. En el caso del hallazgo, se trate tal vez de un cierto descontento histórico, que finalmente se canalizó productivamente en el descubrimiento de los huesos que echan luz sobre la verdadera naturaleza de un hombre que se convirtió en mito. El mito, históricamente injusto aunque inigualable en su delineación, no conformaba a muchos que buscaban al verdadero hombre. Queda así finalmente desterrada la persona gracias a la aparición de sus huesos, huesos cuyas heridas de guerra y sus desviaciones revelan una humanidad de luces y sombras, como la de todos, que tuvo el valor de morir por lo que creyó su causa, abandonado hasta por su propio caballo pero luchando hasta el fin. Ese es para mí todo el sentido de una vida sana a pesar de la enfermedad e intensamente vivida aunque breve: murió a los 32 años.


  Además me quedo con la perlita de lo que transmite la leyenda que ha quedado parcialmente desmitificada, pero que sirve como tal, citada por William J. Bennett en El libro de las virtudes:

Por falta de un clavo se perdió una herradura,
por falta de una herradura, se perdió un caballo,
por falta de un caballo, se perdió una batalla,
por falta de una batalla, se perdió un reino,
y todo por falta de un clavo.


  Yo tan sólo agregaría, si se me permite, por el factor tiempo. Coincidentemente o no, por estos días ando con este humor colérico e impaciente del personaje Shakesperiano y del rey mismo frente a una batalla decisiva en la cual me falta también una última pieza, apenas un clavo, para dar en él y lograr desenmascarar para darle lucha a un enemigo cobarde que me traiciona sin revelar su verdadera naturaleza a plena luz, para desenterrar por fin el enigma que me atemoriza, peleando con tan sólo un caballo maltrecho mientras husmeo huesos en busca de pruebas para descifrar lo que hace meses ya es un misterio que me perturba. Como a Ricardo, el hombre, me desespera la espera. Aunque nada más alejado de mí que los cojones de este rey cojo y su valentía al enfrentar su destino último, confiando en su animal dilecto, ese que todo llevamos dentro y a veces parece trastabillar y caer justo cuando más lo necesitamos, su espada, su cuerpo crispado por la escoliosis y habiendo sido abandonado por los suyos en pleno campo de batalla. 


A boca de jarro

29 comentarios:

  1. Hola Fer querida!!!!

    Tengo que agradecerte toda la información que nos proporcionas, pues reconozco que estoy muy "verde" en el tema.
    Me parece increíble que hayan encontrado los huesos de Ricardo III y más aún que se sepa que tiene algún familiar vivo en nuestros días para comparar su ADN.
    Todo esto coincidiendo con tu entrada hablando del personaje.

    Piensa que si al él le venció un clavo digámoslo así, el "clavo" que a ti te falta para tratar exactamente tu enfermedad, será el que te salve de toda la angustia que estás pasando ahora, verás cómo pronto te diagnostican exactamente lo que es y su forma de curarlo, no desesperes, tú eres valiente y te estás enfrentando a un enemigo que no quiere dar la cara, pero al final la batalla la saldrás ganando.

    Como dices..."hay que perseverar en el intento", aunque solo haya una forma de dar en el clavo, a veces hacen falta muchos golpes.

    Un enorme abrazo!!!!

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    1. Muchísimas gracias, querida Estrella!!!

      Si te interesa aprender más y mejor, hay mucho en la web para leer por estos días, inclusive en los periódicos.

      En verdad, el tema me resulta fascinante, más allá de la coincidencia de que lo estudié para convertirme en lo que soy, Profesora de Inglés, y de que, en este momento, puedo establecer ciertos paralelismos con mis emociones que son reveladores.

      Hoy mismo enfrento una batalla que me atemoriza un poco, Estrella, aunque yo soy temerosa por naturaleza y lo que amenaza mi salud tiende a infundirme mucho. Hoy es un día clave, probablemente decisivo, no sé si definitorio: ojalá sea. Estoy muy cargada de adrenalina, como ese animal en el campo de batalla, pero no pienso huir aunque esté asustada y un tanto maltrecha. Pierdo el pelo pero no las mañas.

      Es también muy digno de analizar el tema de quién es "el vencedor" en una batalla, sea real o metafórica, esas que se libran dentro nuestro peleando con nuestras propias sombras. ¡Ay, esas batallas, Estrella!

      En mi humilde parecer, este Ricardo, con todo su mal genio y apego al poder, es un ser que lucha aún hasta cuando podría haberse dado por vencido. Para mí, eso conforma una gran victoria, aunque no se escriba ni se lea así la Historia. Sin saber demasiado de la materia, creo que hizo lo que correspondía y en eso le va el triunfo, sobre sí mismo y sobre sus propias miserias ante todo, que las tuvo, como todos las tenemos. Esa es la victoria que quiero alcanzar en esta batalla interna que me ocupa.

      GRACIAS por todas y cada una de tus palabras de apoyo, y te prometo que tengo "el tesón del clavo enmohecido".

      Un fuerte abrazo!!!

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    2. Mi querida Fer!!!!
      Deseo que tu espera haya terminado, que hoy haya sido el día que comienzas realmente la cuenta atrás para que te recuperes y sé que pondrás de todo tu empeño y fortaleza para conseguirlo.
      Mucho ánimo, no pierdas la ilusión cariño!!!!
      Un enorme abrazo!!!!!!

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    3. Te agradezco de corazón este gesto maravilloso, Estrella. Se siente como un llamado teléfonico al fin del día para ver como te ha ido. Eres realmente muy afectuosa y te lo agradezco profundamente.

      Me ha ido bien. Las imágenes ecográficas de mi tiroides no muestran nada maligno, que era lo que temía. Así es que descartando lo malo, habrá que seguir buscando la forma de poner el sistema en modo de funcionamiento óptimo con medicación, pero la buena noticia es que no voy a ir al quirófano ni tengo nada tan malo como mi mente temía. Ya ves, soy realmente muy temerosa, lo admito.

      Y ahora, siendo aquí las diez pasadas de la noche, me voy a dormir tranquila y rendida porque anoche apenas si pude pegar un ojo.

      GRACIAS DE CORAZÓN Y UN FUERTE ABRAZO LLENO DE LA LUZ QUE IRRADIAS!

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    4. Me alegro mucho que tus temores NO se hayan confirmado y no tengas nada maligno, ahora toca saber cómo erradicar lo que padeces con una buena medicación, ya puedes descansar de verdad, pues lo que te queda es tener paciencia, pero estando más contenta, pues no es nada maligno.

      Hey!!, nada de agradecimientos por favor, vale?!, solo es la preocupación lógica por una amiga y ya cuelgo el teléfono, que me voy a dormir, jajaja, gracias a ti cariño!!!!
      Un gran abrazo con mis mejores deseos de recuperación!!!!

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  2. Las coincidencias a veces parecen algo venido de los trasgos,duendes,hadas o como quieras sentirlo.
    A mí-que soy muy "así"- me gusta decir de ellas que son curiosidades ya hilvanadas con anterioridad al suceso...

    Respecto a la historia, que siempre me ha gustado,es precisamente por estos sorprendentes milagros por lo que me atrae tanto,es como si jamás estuviese escrita por completo y los hallazgos brotasen como por ensalmo para reescribirla.
    Me impresionó ver reconstruido el rostro de este rey,la verdad, es emocionante.
    Gracias por la amena lección.
    :)
    Besos.

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    1. No es mi intención dar clase aquí, aunque sí es una vocación de vida, querida Marinel. Durante mis años de estudiante la historia me aburría soberanamente. Ahora, encuentro en las anécdotas de las vidas de esta gente, que parece tan chata y capitulada en los libros, ecos de toda vida humana intensamente vivida. Además, aprendí mucho leyendo y recopilando datos para esta entrada, y vino bien para hilvanar esas curiosidades anteriores al suceso, como tú, acertada y poéticamente, las explicas.


      Gracias!

      Te mando un beso!

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  3. Muy interesante tu explicación. Si hubiese tenido profesores como vos, tal vez hubiese aprendido algo, aunque tampoco lo aseguraría.

    Eduardo III, Homero Simpson o yo ¿peleamos por una causa o peleamos por nuestra causa? No digo que no haya idealistas, pero son pocos. De todas formas nunca pude explicarme cual es la motivación que nos lleva a arriesgar la vida, en aquella época u ahora, es lo mismo. A veces la crueldad tiene que ver con las épocas, lo que hoy es cruel, antes eran las prácticas habituales, así en la guerra como en la vida. Pero hay algo que nos dice que en la antigüedad había más sabiduría: la supremacía masculina.

    ¿Coincidencia?. Sí, yo no lo pondría en duda. Nada me indica que exista la causalidad, por lo que me inclino por la casualidad. Lo que creo que sucede es que hay momentos en que estamos mucho más sensibles y receptivos y nos damos cuenta de algunas cosas que en otro momento podrían haber pasado inadvertidas.

    Notable la cita del clavo, la herradura, el caballo, la batalla y el reino. Gracias también por eso.

    Un beso muy grande y MUCHA SUERTE para hoy.

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    1. Yo no aprendí nada de historia en el cole ni el prof. Las clases eran más aburridas que chupar el clavo que le faltó al caballo de Ricardo III. Ésto poco que aprendí fue gracias a complementar mi estudio de la literatura con historia: ahí me entró. Además vivo con un profe de historia que me enseña este tipo de detalles jugosos, aunque ayer le dí yo la clase y me aprobó.

      No pretendo juzgar las causas que dan sentido a cada vida, y mucho menos de modo extemporáneo. Y no entiendo la guerra, me parece una estupidez, ni siquiera me banco las pelis de guerra. Pero respeto a quien vive en busca de sentido, aunque la pifie.

      No me cabe dudas de que la supremacía masculina es la más sabia filosofía de vida: ¡rómpanse los cuernos ustedes ahí afuera y nosotras nos quedamos en casa en chancletas ;)!

      Estoy de acuerdo en que lo de la causalidad viene con esta sensibilidad que me hace híper receptiva por estos días, pero está bueno abrir con una frase con esa onda, ¿no? Mirá que la cambié dos o tres veces, pero me pareció un leit motif posmo que podía tener cierto gancho, un poco más que la historia del clavo pelada. Es un aderezo, y como todo, te puede gustar más otro: igual la vida viene aderezada siempre y no podemos presumir que sabemos exactamente cuál es el aderezo en cada ocasión.

      La cita, sí, es genial. Ese libro me costó carísimo, pero tiene algunas perlitas interesantes y lo voy leyendo de a poco porque es larguísimo.

      Gracias, amigazo: un beso y un abrazo!!!

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  4. Fer, en historia estoy mas verde que el titulo de mi blog, el caso es que cuando leo temas como el que nos expones, al final me apasiona, pero siempre fue un dejado de esta rama, incluso en mi epoca de estudiante tome ciencias puras para evitar la historia, al final me estoy aficionando y aunque algo tarde, creo que algo recopilare..
    Un abrazo y sigue deleitándonos con estas noticias...
    elperroverde

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    1. No te vayas a pensar que mi fuerte es la historia, Pedro, qué va. Lo poco que aprendí y aprendo es por mi gusto por la literatura, el teatro y el cine, que muchas veces se alimenta de ella.

      Nunca es tarde para seguir aprendiendo si te interesa, aunque la historia inglesa es bastante sangrienta y retorcida. Hay mucha anécdota como ésta que me atrapa porque tiene más que ver con el ser humano y, si se quiere, hasta con psicología. Eso es lo que más me gusta de este tipo de historias.

      Gracias y un abrazo, amigo verde!

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  5. La Historia es para escribirla y reescribirla, para leerla y releerla; no para creer en ella ... ninguna historia...A menos de enloquecer, como Don Quijote por los libros de caballerías.
    Nada sucedió como nos lo cuentan, pero hay formas maravillosamente lúcidas de contarnos historias. La tuya es una de esas formas y otra la de Sakespeare (me hace gracia que le nombres por sus apodos).
    bsssoss

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    1. Por eso adoro a Shakespeare, Willy, William, el Bardo, (el poeta por autonomacia), el Cisne de Avon, ya que nació en Stratford-upon-Avon a orillas de ese pequeño río Avon lleno de cisnes, parece, aunque nunca fui, así que nunca los ví, y bien podría ser que los hayan puesto allí para atraer al turismo y vender muchos productos de Avon...

      Me divierte hacerme un poco la irreverente con alguien a quien todos tienen como un intelectual. Nada más lejos de ese fiestero de pluma magistral y cabeza fresca.

      A propósito de historia y Shakespeare, te regalo algo de Les Luthiers que seguro te va a hacer reír:Charla entre Mundstock y Rabinovich sobre Shakespeare. Ojalá te divierta tanto como a mí.

      bssoss too!

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  6. Siempre me gustó historia y cuando me la llevé en segundo año, leí el libro como un libro de ficción...aprobé con nueve (en marzo nueve???). Primero leí tu entrada y después me enteré del hallazgo, me acordé de vos.
    Coincidencias? No creo en ellas.
    Un beso Fer, espero que estes bien.

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    1. ¡Qué grande 9 en Historia de 2°!

      Y en marzo, cuando marzo era MARRRRZZZOOO, no como ahora...

      A esa profe había que mandarla a marzo por no saber enseñar seguramente, pero la redime el hecho de que te puso un 9. Los profes decimos que 10 es sólo para Dios y nosotros. Lo decimos en joda, aunque algunos se lo creyeron y lo siguen haciendo.

      Las mujeres tenemos esa sensación de que nada pasa porque sí, pero es difícil convencer a los Ricardos, sean primeros, segundos o terceros ;)!

      Gracias, Dana, de corazón: un beso grande!

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    2. Ella dijo: No te pongo diez porque no me dejan...pero tenías necesidad de llevártela hasta marzo?? Jajaa, después la tuve en Sociedad y Estado...no la podía creer, me miró y me obligó a estudiar!!
      De nada!

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    3. Tal cual: no la dejaban ni Dios (su director/a), ni los otros profes...
      Es así como te digo, Dana, yo estoy en esa pomada y sé bien cómo huele... Aunque algunos zafamos todavía y ponemos diez sin hacer reproches ni obligar a nadie a hacer nada, simplemente motivando. Y encima nos da placer, nos hace sentir valiosos y significativos en la vida de nuestros alumnos, lo cual compensa nuestro status social, nuestras condiciones laborales y nuestro magro sueldo. Pero en ésto, como en todo, el sentido común es el menos común de los sentidos...

      Otro beso, Dana, y gracias por la data que siempre suma!!!

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  7. Que interesante esta historia. El otro escuchaba a un historiador ingles exponer la teoria de que la mala fama de Ricardo III proviene de la maquina propagandistica de los Tudor. Esta dinastia era nueva y legitimizar y justificar su presencia en el trono, aparentemente le encargaron a Shakespeare (muy dificil o imposible de comprobar, por cierto) que lo hicoera quedar como un despota. Parece que en realidad, Ricardo III fue un buen rey, con aciertos y equivocaciones como todos. Lo que queda claro es que la historia la escriben los vencedores.

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    1. Shakespeare vivió y escribió durante el esplendor de la dinastía de los Tudores, por lo cual no es extraño que su tragedia refleje la imagen de Ricardo III que resultaba "políticamente correcta", que seguramente él mismo tomó como verdadera y que sus coetáneos tomaron como cierta también. No se le puede culpar: era un artista y creó un personaje magistral.

      El teatro Shakesperiano era para el pueblo, para el vulgo, no era para los intelectuales que aprendían historia de los libros, que igualmente eran subjetivos, como la crónica de Tomás Moro que influyó sobre Shakespeare. Esos no iban al Globo a cielo abierto a emborracharse y a ver sus obras y a gritarle a los actores: "¡Cuidado"!, cuando un villano estaba a punto de hacer alguna maldad. Así de ingenuos eran los espectadores isabelinos. Y soeces. Hay muchos chistes verdes en Las comedias y lenguaje corporal nada pacato y bien explícito en escena. Por eso detesto la intelectualización que los academicistas han hecho de Shakespeare y que espanta a tanta gente de ir a ver y a disfrutar de sus obras. Claro que hay que vencer la barrera de la dificultad lingüística, pero bien vale la pena, te aseguro.

      Shakespeare es un profundo conocedor del alma y la naturaleza humanas, un gran Freud, sin jerga psicoanalítica inteligible ni rollo con el inconsciente que deja a tantos afuera. No. Shakespeare es del pueblo y para el pueblo!!! Amo a Shakespeare: ¿se nota?

      Un beso y gracias por tu interés, Ana!

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  8. Lo que a mí me sugiere tu comentario y la noticia que lo sustenta es que la literatura es más poderosa que la realidad histórica. He leído casi todo Shakespeare pero no tengo constancia de haber leído Ricardo III. Mi etapa shakespeariana queda muy lejos. Viajaba por la geografía española y me alojaba en pensiones con pésima luz y leía sus tragedias históricas durante tardes que me llevaban a dolores de cabeza intensos por la mala iluminación. No sé si he leído Ricardo III. Muchas otras sí. La versión que dio Shakespeare siempre será superior a la que nos muestre la historia y la paleontología, y es por esto que pienso que mejor que un historiador es más útil un creador que reconstruya, que reelabore, que recree una historia dándole espesor literario y haciendo de un episodio histórico un momento estelar en la imaginación de los hombres. Recientemente mi hija ha leído Macbeth. Yo la leí en tiempos un montón de veces. Macbeth no existió, ni la maldición de las brujas, ni lady Macbeth, ni Macduff, ni el bosque de Birnam … pero en su lectura cobran vida renovada y potente. Es esto Ricardo III, una tragedia que subsiste por el poder de la literatura, no por el de la ciencia, aunque su cruce a veces dé entradas tan hermosas como esta.
    Saludos shakesperianos.

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    1. No cabe duda de que Shakespeare fue, a su modo, el modo del pueblo que no tenía acceso a los libros todavía, el historiador más popular de sus tiempos a través de sus tragedias históricas, claro. Un gran entretenedor y educador, como Dickens o Chaplin, aunque con su propia luz y grandeza y, en mi opinión, superior a todos en la cultura inglesa.

      Pero atención, profesor: Shakespeare no es literatura nada más, es TEATRO. Es para ser visto en escena más que para ser leído en una habitación a solas. Y no puedes perderte una puesta en escena de Ricardo III, uno de los más grandes personajes de la dramaturgia de todos los tiempos que todo gran actor desearía interpretar. Máxime tú, que has incursionado en la actuación. No te defraudará, créeme. Muchos grandes actores darían su estrellato por ese papel, no te quepa la menor duda, a pesar de que deben afearse para interpretarlo y es pedir mucho en pleno siglo XXI.

      Así que ponte al día de inmediato: aunque sea, no te pierdas el film "En busca de Ricardo III", dirigido y protagonizado por Al Pacino, un documental sobre la obra muy intenso e interesante. O este "Richard III", cuyo cartel cuelgo en la entrada, protagonizado por Ian MacKellen,una adaptación "modernosa" pero valiosa con el más grande actor Shakesperiano de todos los tiempos, en mi humilde opinión. Bueno, está Kenneth Branagh, pero espero más de él todavía. Ve esos films y las versiones de Macbeth disponibles con tu hija, si no te es posible asistir al teatro a ver una puesta en escena de las obras, y luego me cuentas. ¡Hazlo con tu hija!

      Y si puedes, no te pierdas la experiencia de ir al Globo, en Londres: te queda tan cerca y es tan mágico e intenso, aunque no captes todo el idioma. Es como la ópera: si sabes de qué va, te conmueve o te divierte igual. No hay nada para alguien que ama las tablas como ese espacio mágico y esos actores en el mundo entero, Joselu. Yo no quisiera morir sin antes haber cruzado el charco una vez más para visitar Galicia, Asturias y así honrar la memoria de mis ancestros y luego cruzarme a Londres, cosa que sería una herejía para mi abuelo asturiano, que odiaba a los ingleses y nunca comprendió mi devoción por su lengua y ciertos aspectos de su cultura, a ver una función en el Globo y a visitar Stratford de puro cholula,(un modismo rioplatense que significa "muy fanática"). Verás algo muy similar a lo que experimentaban aquellas audiencias del teatro isabelino a cielo abierto y de pie, entremezclado con los actores. Mi esposo lo hizo en uno de sus viajes con sus alumnos y lamentó que yo no estuviera allí, conociendo mi pasión por el Bardo. Aunque más lo lamento yo...

      Desde ya que el personaje histórico se queda chico, devorado por la magistral criatura Shakesperiana. Todo gran creador de historias supera a la historia en el inconciente colectivo. Es la historia de la historia. Pero el hallazgo científico redime al hombre, que merecía ser redimido después de todo. Si ves la obra lo comprenderás de inmediato.

      ¡Gracias, Joselu, por tan amables palabras y saludos Shakesperianos, claro que sí, a la salud del pobre esqueleto desenterrado!

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  9. Una historia fascinante muy bien contada por una pluma que se supera cada dia, felicidades!!

    Te dejo un beso Maria Fernanda y se feliz!

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    1. Muchísimas gracias por tus amabilísimas palabras, Gilberto. Creo que la pluma va siguiendo el proceso de búsqueda y conocimiento personal que la alimenta, eso es todo. Pero todos los que escribimos sabemos que a veces hay viento a favor que nos infunde inspiración y una sensibilidad especial, aunque resulte tempestuoso o inclusive desestabilizador para la vida cotidiana, y tiempos de seca, que son tal vez más apacibles en lo cotidiano. Es paradójico, ¿verdad?

      Sé feliz tú también, aunque creo que en tu caso es claro que ya has encontrado el camino y por eso me lo deseas: te lo agradezco de corazón y te aseguro que se intenta y se logra por momentos, aún con ciero viento en contra.

      Un beso!

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  10. Nada hay más poderoso que un mito sobre todo si esta pertrechado desde la genialidad creativa de un escritor irrepetible. En el fondo el Ricardo III de Shakespeare no es más real que su Hamlet, que su Macbeth o su Romeo y Julieta. Es un figura prototípica, un paradigma y sobrevuela sobre el ser real que lo encarnó y sobre esos huesos que acaban de encontrar. Algunos, no sé si todos, de los que estudiábamos historia en la Universidad buscábamos el alma que había detrás de los hechos y las situaciones y al final solo nos encontrábamos con un montón de viejos papeles, piedras o huesos. De ahí nuestro desencanto, el "invierno de nuestro descontento" curiosamente juvenil.
    Aunque todos sepamos que el despotismo de Ricardo III no es superior a cualquier de otros reyes contemporáneos no es la historia el que lo ha hecho inmortal y sí el mito con el que siempre nos podemos identificar, como ha pasado en tu caso. Aprovecho para desearte suerte en lo tuyo.

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    1. Es cierto, Doc. Vivimos de acuerdo a esos poderosos mitos casi sin percatarnos de ello. En todo los campos y en la vida misma todos transitamos "el invierno de nuestro descontento", pero siempre irrumpe por fin la primavera, que ilumina y saca brotes de lo reseco para infundirnos de cierta esperanza sin la cual no podríamos seguir avanzando.

      Lo que cuentas de tus años de estudio es muy bello: se busca el alma, no sólo la del objeto de estudio elegido por vocación sino también la propia a través de él. Pero el alma no se encuentra ahí ni a esa edad, supongo. Hay un largo camino para andar y muchos jamás la encuentran. De allí la importancia del factor tiempo y de las búsquedas. Los huesos que hay que desenterrar para dar con la esencia del alma propia son los nuestros, Krapp, y los de quienes llevan nuestro ADN. Se me hace más claro a esta altura del camino.

      Lejos de ser un rey adorable (¿habrá alguno en este reino?), me infundió cierta admiración el relato de su última batalla. Hay algo en esa historia, que muy posiblemente también sea un cuento, un mito que ha sido desenterrado junto con la osamenta del hombre, que me conmueve.

      Gracias, Doc.: el fantasma de mi sospecha de malignidad en mi tiroides ha quedado descartado y me siento muy aliviada por eso.

      Un abrazo!

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  11. Hola Fer! un espíritu inquieto y curioso como el tuyo, puede "tropezar y caer" pero nunca dejará de dar batalla! Confiá en eso. Por algún lugar siempre resurgirá y ofrecerá su mejor esfuerzo!
    La vida plantea aprendizajes permanentes, que nos exige estar muy activos, en el que cada vez más necesitamos llenarnos de amor, especialmente ante las circunstancias que desatan nuestros peores fantasmas.
    Donde hay miedo, que haya amor!.
    Beso grande!!! y abrazo fuerte.

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    1. Mil gracias, Lore, por la fuerza que tus palabras me infunden. Son como vitaminas, que estoy tomando y no alcanzan.

      "Donde haya miedo, que haya amor". Supongo que la lección de vida más importante que tengo que aprender de este tropiezo es a amarme y aceptarme a mí misma tal cual soy, cosa que jamás hice y recién ahora, que me veo distinta y me siento rara, como si ya no fuese más esa persona cuya imagen me devolvía el espejo y a la que siempre le encontraba defectos, recién ahora la añoro y me doy cuenta de lo estúpida que era en no quererla y valorarla en su justa medida. No sabés lo que daría porque algo de ella volviera y pronto. Tengo esperanzas de que una Fer renovada, más sabia y bella por la belleza que proviene de ese amor que disuelve al miedo, llegará por fin a habitarme cuando termine esta batalla.

      Beso grande y abrazo fuerte!!!

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  12. Super interesante tu nota. Yo vi todo por television aca en Londres y fue todo medio una revolucion. Ahora se estan peleando por ver cual es la ciudad que va a quedarse con el hallazgo.
    Me gusto mucho este post!,
    Saludos desde Londres,
    Sergio.

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    1. Bienvenido, Sergio! Me alegro de que te haya gustado el post: yo disfruté al leer, aprender y refrescar conocimientos para escribirlo y me apasiona el tema. Shakespeare me inspira siempre.

      Gracias y un cordial saludo desde Baires!

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."