jueves, 20 de junio de 2013

Historia de síndromes raros


"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados."

Henri-Marie Beyle, Un viaje de Milán a Reggio.

  Sobre fines del año pasado se me hizo un diagnóstico presuntivo de un síndrome raro que prevalece sobre mujeres a partir de los cuarenta años, o aún antes en algunos casos menos frecuentes, como el de la mismísima Venus Williams, tenista profesional, que abandonó el circuito a partir del diagnóstico del denominado síndrome de Sjögren. El mejor sitio de información al respecto que encontré en la red es una org en inglés: Sjögren's Syndrome Foundation, cuyo slogan reza: "YOUR CREDIBLE SJÖGREN'S SYNDROME RESOURCE". Allí se proponen ideas y recursos para convivir con esta condición crónica e autoinmune caracterizada por la sequedad. Encontré testimonios reales de mujeres que en todos los casos eran mayores que yo, y que a pesar de proponer llevar adelante una vida sonriente con el Sjögren como compañero de ruta hasta la tumba, aseguran que empeora con la menopausia, cuando la sequedad glandular naturalmente se acentúa, e insisten en que quienes lo padecemos debemos aprender a vivir con coraje y difundirlo, en un intento por crear conciencia sobre su existencia y sintomatología y apoyar a la org a través de donaciones.


"Living With Sjögren’s Syndrome"
"Be BOLD for Sjögren’s Awareness!"
"Donate Today"

  De acuerdo a lo que he aprendido de los múltiples especialistas que he visitado, este síndrome, descubierto por el científico sueco Henrik Sjögren, (se pronuncia "siogren" según los médicos locales), es una enfermedad autoinmune sistémica que afecta principalmente a las glándulas exócrinas y que conduce a la aparición de sequedad. Las glándulas exócrinas son las encargadas de producir líquidos como la saliva, las lágrimas, las secreciones mucosas de la laringe, la tráquea y la vagina, fluidos que hidratan, lubrican y suavizan las partes del organismo que están en contacto con las mucosas. Es también una enfermedad de etiología reumática, ya que puede producir dolor e hinchazón en las articulaciones, y la trata un reumatólogo, quien a la vez deriva a los pacientes a especialistas de acuerdo a sus síntomas: oftalmólogo, dermatólogo, ginecólogo, odontólogo, estomatólogo y psicólogo, ya que también puede causar depresión, desgano y fatiga, etc.
    
  En la información disponible online, la terminología para clasificarlo resulta un tanto confusa, tanto como atemorizantes algunos de sus pronósticos. Algunos remarcan que es simplemente un síndrome, otros lo llaman enfermedad autoinmunitaria, de esas que están a la orden del día, sobre todo en mujeres cada vez más jóvenes, en gran medida debido al alto impacto que produce el estrés de la vida moderna bajo el color de muchas banderas. El sistema inmunitario se encarga de combatir las enfermedades al eliminar los virus y las bacterias que pueden ser dañinos para el cuerpo. Sin embargo, con las enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario se equivoca y ataca las partes sanas de su propio cuerpo. Los médicos aún no conocen a ciencia cierta las causas de dichos padecimientos ni han encontrado una cura, aunque se está investigando. Se cree que pueden ser causados por una combinación de varios factores que siempre escapan a nuestro control.

 Soy hija de un médico que además padece una forma leve de Sjögren, una rareza muy común en los médicos, y que me ha enseñado que esto no es una enfermedad, sino un simple síndrome, ya que existe una gran diferencia entre ambos males. Según mi padre, médico cardiólogo y enfermo cardíaco además de portador no sufriente de Sjögren, un síndrome es un conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de un cuadro patológico determinado provocado por la concurrencia de más de un factor. Una enfermedad, por su parte, es una alteración leve o grave del funcionamiento de uno o más órganos que puede conducir hasta la muerte si no se lo trata o si resulta incurable. No es el caso de este síndrome en particular, con el cual se puede convivir empleando paliativos que mejoran la secreción glandular que escasea, y que realmente mejoran la calidad de vida del paciente, reduciendo el peligro de las posibles complicaciones que se pronostican, aunque las medicinas que se prescriben para tales fines perforan cualquier bolsillo.

  Ni bien se me nombró la palabra "síndrome", pensé en todos los bienaventurados que padecen Síndrome de Down, y comprendí que en la ruleta de la enfermedad que a todos nos toca tarde o temprano en la vida, no me podía quejar, aunque estuve deprimida por meses viendo como mi pelo caía como las hojas de otoño, mis ojos enrojecían y repelían la luz por la fotofobia que causa el ojo seco, mi piel se descamaba camaleónicamente en pleno verano, se irritaba con la exposición solar aún con protección de factor alto, con los perfumes que siempre había aceptado y adorado, con el infaltable maquillaje de cada día, y hasta con cremas carísimas que se me indicaron para combatir su sequedad. Mi boca se secaba también, por lo cual se me indicó el uso de saliva artificial (un asco), mucha agua y mucho chicle sin azúcar, ya que la sequedad bucal puede producir más caries si no se realiza una limpieza cuidadosa a diario además de consultas periódicas con el odontólogo de cabecera, con las que siempre he cumplido.

  Cuando llegué al momento de definir el diagnóstico de Sjögren fue en una consulta con un estomatólogo en marzo, quien, coronado de títulos, postgrados y honores de banderas de diversos colores, me dijo muy suelto de cuerpo desde su chaqueta blanca que para tales efectos debería someterme a una biopsia de glándulas salivales. Se trata de un procedimiento quirúrgico en el que se extrae una muestra de la cara interna del labio inferior para ser biopsiada por un patólogo al que debía llevársela yo, y ya iba por la décima segunda consulta médica para entonces, todo en pleno verano porteño y sin vacaciones. Se aplica anestesia local, se toma la muestra, se sutura con la cantidad de puntos necesarios para zurcir la herida y se aguanta la hinchazón, el no poder ingerir más que helado por días para aliviar el malestar, amén de correr el riesgo de contraer una infección en una zona muy fácilmente infectable: la boca de jarro. Al salir de la consulta ese mismo día, me sentí curada de espanto del Sjögren: ¡ni loca me expondría a todo eso siendo evidente que lo padecía! Mi pelo me lo decía, mi sequedad ocular y bucal, y mi espantosa depresión, que se manifestó con un ruidoso silencio. No iba a arriesgar ni un sólo pelo más para averiguar si se trataba de un gran, mediano o pequeño Sjögren.

  Desde entonces, llevo una vida normal, mi pelo ha ido creciendo y mejorando en aspecto, mis ojos se ven marrones gracias a las lágrimas y ungüentos que aplico varias veces por día, y mi piel se estabilizó, supongo que fue porque mi casa se inundó con la tormenta del 2 de abril: me armé de baldes para sacarla, me quedé a oscuras, encendí todas las velas y me olvidé del espejo. Y cuando todo volvió a la normalidad, me di cuenta de que todo estaba húmedo en mi mundo, y el señor Sjögren me dejó en Paz.



Neuriwoman


  Un tiempo después de que salí de ese pozo, una tía adoptiva virtual muy querida y popular que de enfermedad sabe y mucho, Neuriwoman, me diagnosticó un síndrome que desconocía: el de Stendhal, (también denominado Síndrome de Florencia o "estrés del viajero"). Según Wikipedia se trata de un mal psicosomático "que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar. Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico. Se denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en 1817 en su visita a la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio", de donde se toma la cita que abre esta larga entrada. Aunque se me hace un síndrome atemporal que me hace muy feliz y sana, no fue descrito como síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.





Stendhal o Henri-Marie Beyle 


  Hoy es el Día de la Bandera en mi país. Y me atrevería a decir, como alguna vez lo hicieron Sjögren, mi tía virtual Neuriwoman, Stendhal y Graziella Magherini, que los argentinos padecemos del síndrome de la bandera festiva: nos acordamos de la bandera en las fechas patrias, aunque la escarapela no nos la ponemos ni a gancho cuando terminamos la escuela, salvo honrosas excepciones, cuando juega la selección argentina y para los mundiales de fútbol sobre todo. Ahí es cuando el síndrome de la bandera festiva argentino se exacerba más que nunca y se viste la ciudad y el país entero con la albiceleste.






  Yo sueño con un mundo que padezca enteramente del síndrome de la Bandera Transparente, sin colores ni símbolos, una bandera que deje ver lo mejor de la raza humana a través de las fronteras, que haga posible lo que parece imposible, que nos hermane y nos una, que nos dé la libertad de expresar lo que pensamos y sentimos sin  ofender a nadie y sin ser atacados ni combatidos, que no necesite de himnos, mástiles ni triunfos deportivos, aunque nunca vienen mal cuando 
las victorias son celebradas con alegría y sin falso orgullo o rencor, como tampoco la pluralidad de los pueblos y sus gentes, siempre que es bien aceptada y valorada. Una bandera traslúcida que pinte al mundo multicolor de color mar, tierra, nieve, arena, verde y cielo, como lo hace este argentino que mi Stendhal me ha hecho adorar:




                      Facundo Saravia, Coplas de Olvido





A boca de jarro

31 comentarios:

  1. De síndromes y enfermedades está el mundo lleno, pero,querida Fer,en todas ellas hay un organismo microscópico que juega-a favor o en contra-con el sentir que éstas nos producen...

    Me explico:
    Quién no ha padecido alguna enfermedad, quién no, un síndrome, tal vez no bautizado e incluso ignorado,pero síndrome al fin, como el que cité en mi entrada y bauticé yo, de manos blandas.

    El estrés es un síndrome universal capaz de derivar hacia síntomas grotescos,dolorosos y afeados cuya culminación es un nombre.
    Llámese Sjögren o Stendhal u otro cuaquiera.
    Lo que quiero decir es que vivimos a una velocidad tan vertiginosa, que ella en sí misma se agobia hasta el punto de ponerse mala y por ende a nosotros, creando esas secuelas martirizantes de la vida.

    Nada como una actitud positiva y mucho coraje para plantarles cara. Ahí es donde entra nuestra capacidad de maravillarnos-el organismo microscópico, también llamado duende- de quedarnos alelados,boquiabiertos ante una belleza que clamaba por anclarse en nuestros ojos haciéndonos olvidar todo eso que punza y hiere.

    Bravo pues, por conseguirlo, porque la vida en sí misma es una obra de arte ante la que maravillarse e intentar alejar lo feo que nos agarrota.
    Digo intentar...ya sabes...
    :)
    Besos hermosa.
    Vaya rollo que te he soltado.

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    1. Pero... ¿cómo pude haberme olvidado de tu síndrome de manos blandas, tan humano y entendible, mi querida poetisa? Será porque se me hace una fase en remisión del Stendhal que me has contagiado tú, además de Neuriwoman, con tus manos firmes asiendo la pluma que derrama poesía en palabras bellas que me estremecen. Fíjate lo contagioso que es que, si lees más abajo, te encontrarás con un intento de poesía en un pedido rimado.

      Un beso grande y gracias por interrumpir tu merecido descanso para venir a derramar tus nutricias palabras a mi jarro!!!

      Fer

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  2. Bellísimo relato de tu síndrome raro que te hizo crecer tanto como mujer, esposa, madre, hija y escritora. Estoy muy orgulloso de vos y de que ahora nos alegres la vida con tu síndrome de Stendhal y tu bandera transparente que no hace otra cosa que hacer brillar los colores de tu propia transparencia.

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    1. No comment in public, darling. Many thanx!

      Igual te voy a seguir cocinando guisos y planchando las camisas, no te preocupes...

      Un beso de Amor para vos!

      Fer

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  3. Interesante e ilustrativa entrada, no quiesiera padecer ning´´un sindrome o enfermedad de esas malllamadas raras porque dan la sensación de que los que las padecen son humanos de rara calidad. Sin duda me quedo con el de la tranparencia es lo que mejor nos definiría como personas.
    Saludos desde Tenerife, hacía mucho que no visitaba tu espcio pero todo es cuestión del maldito tiempo. Besos.

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    1. Gracias, Gloria: ¡tanto tiempo! Yo me amigo con cualquier síndrome, y no me siento rara por padecerlos. La enfermedad nos hace muy normales, y si sabemos aprender de ella, nos da calidad de vida en el camino del crecimiento personal, a quienes la padecemos y a quienes nos rodean. Lo raro sería no enfermarse...

      Un saludo desde Baires en el Día de la Bandera argentina!

      Fer

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  4. Estimada, como de costumbre me dejás dando vueltas.
    Si uno se pone a pensar en la complejidad del organismo, en la candidad de reacciones que se llevan a cabo segundo a segundo, de la cantidad de hormonas, transmisores y receptores que deben cumplir su especializada función, de la cantidad de cosas que tienen que estar en su lugar para que uno pueda vivir en forma medianamente normal, no puede dejar de concluir que estar razonablemente sano tiene más de milagroso que de natural. Después de leer algo de medicina llegás a la conclusión que la condición natural debería ser la enfermedad y no la salud, porque no hay razonamiento que explique cómo carajo semejante mecanismo puede mantenerse en equilibrio, si el lavarropas se rompe a cada rato. De hecho, nana más, nana menos, la vamos llevando y eso me hace pensar que debe haber un Dios indulgente que se conduele de las múltiples cagadas que nos mandamos día a día. Resumiendo, me alegra que te sientas bien.

    También suscribo la idea de un mundo de hermanos. Visto de nuestra tristísima realidad nacional parece imposibles, pero si el organismo humano puede funcionar a pesar de su infinita complejidad, por qué no sería posible que lleguemos entender alguna vez que la felicidad tiene mucho de amor y nada de egoísmo. En este momento soy optimista, porque hay gente como vos, y como Bergoglio.

    Besos & abrazos

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    1. Rick, amigo querido!!! No quise mezclar los tantos porque es una entrada de divulgación científica si se quiere, contada desde lo vivencial, desde luego. Pero vos sabés muy bien que el hecho de que Bergoglio se convirtiera en Francisco, el pastor de todos, influyó muchísimo en mi sanación.

      Justamente, el jueves pasado, el día del choque de trenes, recibí de una colega, una mujer piadosa a quien llamamos casualmente(¿?) "Grace", una estampita del Papa con dos oraciones. Una es la que le recé siempre a la Desatanudos, que ya la vas a ver, en la puerta de mi casa. Esa Señora mía me desató más de un nudo, y cuando me toca llorar, voy a llorar a Su Iglesia... Mis vecinos la saludan en la puerta de mi casa mientras barro la vereda y me piden permiso para hacerlo, y yo me conmuevo al ver la fe que nos une y nos hace hermanos. Y otra es una oración a San José, a quien el Papa adora, porque es Padre y protege a los padres, que son quienes nos apuntalan a las mujeres en los callejones oscuros del alma. San José es el Patrono del colegio de mis hijos...

      Grace le mando una cartita al Papa, a la Casa Santa Marta, por Correo Argentino, simple, ni siquiera certificada. Y ella, ese día, antes de darme la estampita, peló la carta que Francisco le contestó en puño y letra y me dejó sin palabras. Ese es Bergoglio, ese es nuestro Papa y el de todos, ese es el hombre que anda en sus zapatos de goma gastados cambiando al mundo para mejor a paso lento y seguro y contestando cartas de ignotos sin ningún acomodo vaya a saber a qué hora de su ocupada jornada. Ahora estoy muy tentada de escribirle yo, no para pedirle nada, sino para darle las GRACIAS, porque el verlo en ese balcón el día que lo nombraron, tan manso y tranquilo, me conmovió de corazón y me cambió la visión de muchas cosas en mi vida. Ni que lo hubieses sabido, Rick!!!

      Yo creo de corazón que todos debemos seguir su ejemplo, cada uno desde su lugarcito en el mundo. No cuesta mucho, en verdad, no cuesta nada, proporciona una inmensa felicidad ser un cristiano de verdad, aunque hay momentos en que nos brota otra cosa, porque no somos Cristos...

      Pero yo también soy optimista, no pelotudamente optimista, pero tengo fe en que algo está cambiando para mejor gracias a gestos como los de este hombre a quien admiro tanto como vos y a quien le tengo puesta todas las fichas.

      Gracias mil y a disfrutar del feriado, que esta vez le agradezco a la presi!

      Un beso y un abrazo grande, hermano!

      Fer

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  5. Lo primero: felicidades por la vuelta de los comentarios
    Lo segundo: Síndromes tenemos cada vez más, pues vivimos una vida de mierrrrrda, pero única. Por lo tanto, amiga, pongámonos mucha "Aloe Vera" y pa'lante (te lo dice una fibromiálgica del copón)
    Lo tercero: me apunto a la bandera transparente pero YA!!!
    Besos con síndrome de cariño

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    1. Gracias, Alson, y mucha pacienica para con tu fibromialgia, presente en aproximadamente entre el 3 y el 6 por ciento de las mujeres jóvenes, comúnmente entre los 20 y los 50 años de edad... Un poco de ejercicio, Aloe Vera también, masajes relajantes de unas manos que te quieran bien y una bandera bien transparente para convivir con ella!!!

      Un beso grande con el mismo síndrome querendón y sin remedio, por suerte ;)!

      Fer

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  6. ¡Quedo informada! Me alegra que te recuperaras. La menopausia ... en fin.... hay de todo, pero con la vejez acuciante te puedo asegurar que una se seca, y mucho, algunos órganos desaparecen y todo, como los reproductores o las anginas.
    Neuri es tu virtualauntie!!! Pues si, resulta que también es muy amiga mía, nos tenemos mucho cariño. Bsss.

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    1. Entonces puedo nombrarte mi virtualgranny, para que me hagas la trenza con mi pelo, que va creciendo, como lo hacía mi abuela asturiana: ¿cómo te va eso? A mí me encantaría, sobre todo si eres compinche asturiana de mi virtualauntie, a quien quiero mucho de veras yo también, como sus quichicientos seguidores: una mujer extraordinaria.

      Un beso grande, emejota, y mil gracias!!!

      Fer

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  7. Me acuerdo que al poco tiempo que di con tu blog comentaste algo de lo que te pasaba, hiciste un impasse y cuando retomaste no tenía la suficiente confianza como para preguntarte qué te habían diagnosticado.
    El que no tenga en estos tiempos un síndrome de algo es un marciano. Yo debo tener unos cuantos, sólo que no me los han detectado ni le han puesto nombres raros, salvo el de Von Recklinhausen, que me anotó en un papel un traumatólogo, para que lo recordara bien.
    Me alegro profundamente de que estés mejor, que esas molestias e inconvenientes hayan pasado y vuelvas a la normalidad.
    Adhiero plenamente al síndrome de la Bandera Transparente, eso vos ya lo sabés muy bien cuando, creo que para el 25 de mayo, hablaste del tema de la patria.
    Fer, te deseo un lindo finde (extra large), calentita en el amor de tu familia.
    Besos.

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    1. Gracias, Mire! Ahí quedó porque no quise seguir enferma. Decidí curarme y estuve ocupada en eso. Tu síndrome no lo conozco, pero voy a investigarlo. Es curioso que a las mujeres de hoy se nos diagnostiquen tantos síndromes, aparte del premenstrual y después, cuando se acaba ese, el del nido vacío... ¡Qué karma el nuestro!

      Con respecto a la idea de patria, te paso una definición magistral que escribió Luis Antonio, un amigo y comentador de lujo de la casa, mi caballero español, de vacaciones por el momento. Él me enseñó lo siguiente en un comentario a esa entrada que recordás y que yo tampoco olvido, por lo intensa y por lo rico del compartirla con ustedes, Y yo le pedí permiso para difundirlo y enseñárselo a mis hijos, dando crédito a la fuente:

      "Patriotismo: Es amar a la Patria y desear lo mejor para ella y todos sus componentes. El orgullo por la Patria no se siente porque nos lo marquen consignas. Motivo de orgullo es que en nuestra Patria imperen y se respeten todos los derechos humanos y las leyes que nos hemos dado, la convivencia, la tolerancia, la aceptación de la diferencia, la pluralidad política sin autoritarismos, los principios democráticos, la libertad, la solidaridad sin fronteras, el civismo, los derechos ecológicos, la laicidad del Estado y el valor de la religión, el amor por las lenguas y sus culturas, las banderas por lo que representan, la utilización del diálogo como mejor solución de los conflictos, los éxitos deportivos, etc. Si algún día se llegan a alcanzar estos objetivos en grado satisfactorio habrá motivos sobrados para sentirnos felices y orgullosos de tal condición. Mientras tanto, lo que procede es ser muy prudentes y humildes a la hora de utilizar las palabras "Patria", "España",(yo agregaría Argentina, y a él no le molestaría porque la siente su patria como yo la siento a España), y "bandera", pues son lugares y símbolo de acogida, de encuentro, de reconciliación sin exclusiones..."

      Nada que agregar a semejante genialidad. Mucho que reflexionar en este feriado largo que le debemos a Belgrano!

      Un beso grande y mil gracias! Pasala lindo, Mire!

      Fer

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  8. Fer, no conocía estos dos síndromes que pueden llegar a ser bien molestos, sobre todo el de la resequedad, pero ahora, menos mal que los diagnostican a tiempo y bien, por lo tanto pueden ponerle remedio.
    Muy interesante tu escrito y muy bien explicado, gracias por compartirlo, amiga.

    Un a fuerte abrazo desde Caracas.

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    1. Gracias, querida María! No hay cura para estos síndromes, aunque las donaciones que se piden es para llegar a desarrollarlas. Pero se vive muy bien haciéndose amiga de ellos en la medida de lo posble, con los paliativos indicados y aprendiendo a escuchar lo que el cuerpo y el alma piden.

      Que disfrutes de tu viaje en esa ciudad tan bella!

      Un beso grande y muchas gracias!

      Fer

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  9. Besos linda!!! Te abrazo y te leo... me dejás pensando sobre estos síndromes... y más aún sobre el de la bandera festiva... algo así señalé en mis palabras ayer en el acto del Jardín
    Un abrazo!!!

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    1. ¡Qué maestra, Moni! Seguro que aprenden de tu dulzura y tu sonrisa, tu ejemplo y tu vocación. Así hay que enseñarles a nuestros argentinitos que la bandera es algo más que el lienzo que colgamos para el mundial o la que izamos para los actos escolares, y que no importa el color, sino lo que nos proporciona como personas o personitas pequeñas. Eso los peques ya lo saben muy bien: lo ven por televisión y lo escuchan en sus casas todos los días, para bien y para mal.

      Espero que todo marche bien en tu mundo, Moni querida. Cualquier cosa, ya sabés, tenés una oreja dispuesta por mail.

      Un beso y abrazo grande!!!

      Fer

      Eliminar
    2. Muchas gracias por tus palabras, humildemente, desde el lugar que me toca, trato de llevar ese mensaje. Un abrazo enorme!!!

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  10. Cuando el síndrome se vaya no habrá nada mas que luz.

    Me gusto lo del síndrome de la bandera festiva, me saco una sonrisa. Sucede lo mismo en mi país, estamos muy entretenidos con la caja, durmiendo. No despertamos.

    Saludos.

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    1. Saludo a la mejicana, manito!!! Y bienvenido al jarrito!!!

      Cómo me gustaría conocer tu bella tierra, hermano mejicano! Otro viaje que debo hacer por el bien de mi Stendhal... Acá también estamos bien entretenidos con la caja: ¿quién no en América Latina, manito?

      Saludos cordiales para tí y Luis Miguel, por si acaso que lo veas en Acapulco, clavándose unos tacos con un buen margarita y paseándose en su yate mientras canta alguno de los boleros de Manzanero que tanto me gustan ;)

      Gracias!!!

      Fer

      Eliminar
  11. Cuando te diagnostican sea un síndrome o una enfermedad o te hablan de biopsias primero te paralizas, después lo vas asimilando y aprendes a vivir con ello y no agobiarte más de lo estrictamente necesario (escrito queda muy bien pero no es nada fácil) para poder disfrutar de todo lo que te importa y de la vida, porque cada momento es precioso e irrepetible.
    Querida Fernanda tu no solo has hecho eso, TE HAS CRECIDO y compartes un optimismo y ganas de vivir envidiables. Gracias por escribirNOS de forma tan bella algo tan personal.
    Con el frío que tenéis poner las manos alrededor de una taza con un aromático té (o chocolate calentito jeje) también ayuda a ver las cosas mejor.
    Cuídate mucho y feliz fin de semana.

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    1. Gracias, Rosa María querida!!!

      Es cierto, he crecido en mi escaso metro cincuenta y seis de estatura, el alma se me ha engordado, y es la primera vez que algo me engorda en la vida y me da felicidad pura!!! Es gracias al ALIMENTO DEL ALMA, al apoyo y al acompañamiento incondicional de seres cariñosos y genuinos como tú, que me alimentas con todo cuanto tienes a bien darME en nuestros intercambios aquí y por el otro canal privado ;)!

      De mil amores compartiría contigo y los tuyos mis guisos, Rosa, y comería de tus ensaladas musicalizadas en tu lugar de trabajo cada medidodía. Doy gracias a Dios por tu compañía!!!

      Un beso enorme y feliz finde!

      Y no te preocupes: me cuido y me cuidas tú también con tus mimos!

      GRACIAS!!!

      Fer, para lo que gustes mandar!

      Eliminar
  12. Picotazo, beso y abrazo. Eso es todo. Este año tengo síndrome "Cholo Simeone".

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    1. Perdón que nunca te he contestado antes. Se me había escapado dar repuesta a tu comentario. Me pregunto cuál será el síndrome del "Cholo Simeone" aunque no me resulta difícil figurármelo ;)! Existe también, muy arraigado entre argentinos, el síndrome Maradoniano...

      Beso, abrazo y muchas gracias.

      Fer

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  13. Pase de visita y con tu permiso me quedo, .....hay mucho que aprender de ti, si me dejas,
    Saludos

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    Respuestas
    1. ¡Me alegra tu paso por aquí y celebro que te quedes, Tramos Romero! Ni tenés que pedir permiso: las puertas y las ventanas aquí están abiertas de par en par para quien tenga a bien venir a saciar su sed y la mía en el compartir.

      Te agradezco mucho tus cálidas palabras!

      Un saludo cordial!

      Fer

      Eliminar
  14. El síndrome de Stendhal lo conocí hace poco el de Sjögren lo conozco desde ahora. Muy buenos tus deseos por esa bandera transparente,a mi parecer, el patriotismo mas que civismo es una herramienta de las elites, muy bien manejada, para el control de las masas.
    Abrazo Fer!!

    ResponderEliminar
  15. Estupenda entrada, María, y en ningún momento se me ha hecho larga. Son interesantísmos los síndromes que describes, aunque ya comprendo que mucho más desde el punto de vista teórico que para padecerlos. Yo padezco vitíligo, otra enfermedad autoinme de la piel, y ahí vamos, a cada cual nos toca lo nuestro. Que no nos falte el ánimo! :)

    Un abrazo, que tengas un estupendo finde.

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    Respuestas
    1. Un fuerte abrazo, ánimo para sobrellevar lo que nos toca y muy buen fin de semana para ti también, Julia. Un gusto recibir tu amable visita. Estoy muy agradecida.

      Fer

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."