jueves, 29 de septiembre de 2011

Somos los poetas vivos

  

  Un querido lector que gané como amigo escribiendo este año y que siempre aporta e inspira, el señor Xavier Busto, me pasó hoy por mail este poema de Walt Whitman extraído de esa maravillosa película que influyó notablemente en mi decisión por ser docente: "La Sociedad de los Poetas Muertos". Más allá de que estamos lidiando con ficción, y de que la realidad muchas veces la supera, lamentablemente, muchos de los hechos que se narran en esta conmovedora historia de personajes entrañables tiene mucho que ver con lo que sucede en la realidad de las aulas todos los días en todo el mundo. Un maestro tiene el poder de tocarte con una varita mágica como alumno e iluminarte, abrirte la mente, los ojos y el alma, dándote alas para levantar vuelo validando, convalidando y haciéndote descubrir y asumir la riqueza de tus talentos, y también tiene el poder de hundirte con observaciones desafortunadas, mirando solamente la parte vacía de tu vaso y robándote las ilusiones de llegar a ser quien vos podés ser cuando sos guiado por un "poeta vivo", por las buenas manos que guían en el arte de vivir, un arte simple; un alma noble y confiada tanto en el proceso de la vida misma como en el potencial que cada uno lleva en su interior: ese tesoro que nos es dado para llegar a disfrutar de nuestra propia plenitud, y desde allí darnos a los demás. Éste es el germén de la revolución de paz que sí puede cambiar al mundo. Comparto hoy con ustedes esta perla, tal como me la envío amorosamente Xavier:

                      Tomado de "La Sociedad de los poetas muertos"
                                                   
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a
expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí
pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima,
nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra
propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra
continúa: Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre
el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La
mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida
por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con
orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, de
nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la
vida.
La sociedad de hoy somos nosotros: los "poetas vivos".
No permitas que la vida pase por ti sin que la
vivas ....
Walt Whitman

A boca de jarro.

8 comentarios:

  1. Es hermoso este poema, mi mama lo tiene en un cuadro que le regalaron las maestras de "su" escuela...
    Y es asi, un docente te puede cambiar la vida, hasta ayudarte a descubrir tu vocacion....hay que saber escucharlos.... Y otros te pueden causar lo contrario. Besos!

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Gi: una "poeta viva" debe ser la docente que recibe esto como regalo!
    Besos!

    ResponderEliminar
  3. Es muy hermoso... hay una frase que me llega al alma que es "Soy docente... estoy tocando el futuro con mis manos"
    Dejamos huellas imborrables... debemos ser muy cuidadosos...
    Un abrazo Fer!!!

    ResponderEliminar
  4. Sí, muy bello Whitman, contagia pasión por la vida. Claro que debemos ser muy cuidadosos: somos escultores además de poetas vivos,¿no es cierto?. Vos lo tenés muy claro!!!
    Abrazo fuerte, Moni!

    ResponderEliminar
  5. Es un texto que me anima aún más a seguir escribiendo, a seguir aprendiendo inglés y acordandome de mi profesor como el me decía, lo cierto es que siempre me animaron a superarme y aunque sea ahora y no cuando debía,les haré caso.
    Gracias por compartirlo Fer,un abrazo desde València.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Victor, por la deferencia de llegarte hasta el jarro a dejar este rico comentario. Es bueno recordar a nuestros maestros de grandes y agradecerles lo que nos han dado desde el corazón. La docencia es una actividad bastanate incomprendida, solitaria en general e ingrata habitualmente. Un alumno que nos diga que hemos sido significativos en su vida nos recompensa ampliamente, mucho más que nuestro magro sueldo, por lo menos en la Argentina.

      Es un gusto compartir mis humildes y siempre sentidos escritos y encontar respuesta, Victor, sobre todo cuando se tiene a bien dejar comentario en el jarro: todo blogger se alimenta de los comentarios, no me canso de decirlo, pero es la verdad del arte de bloguear. Si se acaban los comentarios y nos quedamos sólo con los plus one de G+, nos morimos como bloggers, como me estoy muriendo yo como profesora por una cuestión análoga.

      Un fuerte abrazo que cruce el océano hasta Valencia, bella tierra que visité en los 90.

      Fer

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  6. ya soy un roble viejo, sarmentoso,agrietado, pero gracias a la literatura, primero , y a momentos duros ,hace un año, comenzé, a escribir poemas y descubrí una capacidad diferente , Hoy me he salvado, y los estudios truncados en
    epocas de dictadura, comienzo ,el año entrante para intentar ser leguleyo, Que os parece? abuelo , y estudiante........

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    Respuestas
    1. Me gustan mucho los árboles, sobre todo los robles, fuertes y nobles como la madera de los muebles de mi casa, y más aún los viejos robles, sarmentados y agrietados:esos valen oro, José. Por esas grietas que curte la vida sobre nuestra corteza emana la sabia savia que legamos a los nuestros, y es precisamente ese legado lo que nos salva, lo que nos hace inmortales como los poetas. Todos somos poetas que escribimos el Libro de la Vida, nada queda truncado cuando se sigue frondando a pesar de las heridas y las grietas. Me parece que eres un bello roble que siente la vida como un joven árbol y sigue echando hondas raíces desde su afán de continuar creciendo y aprendiendo para poder seguir dando fruto abundante.

      Un hermoso comentario y bello gesto: te lo agradezco profundamente y te sigo desde hoy!

      Un fuerte abrazo a este roble!

      Fer

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."