miércoles, 21 de septiembre de 2011

Otra de psicología pura y sentido común



 Estoy leyendo este periódico especializado, "Actualidad psicológica", que a veces me hace guiños desde el kiosco de revistas con el título no más, como este mes, con "Sufrimientos actuales".  La verdad es que me hace sentir bien confirmar que los buenos psicólogos y psiquiatras son muy amplios, muy comprensivos, y que más allá de toda su jerga psicoanalítica que muchas veces se me escapa, entiendo que contemplan las circunstancias de toda vida, y que se resisten a la tendencia de los malos profesionales de etiquetar y recetar la pastillita mágica para encontrar la solución rápida e indolora para los padecimientos de nuestros tiempos, que conocen bien, por experiencia de consultorio, y que muchas veces admiten que los sobrepasan desde lo teórico que han estudiado en profundidad, por lo novedoso y lo complejo de los malestares actuales. Pero siguen aprendiendo y creciendo como personas que han elegido ayudar a quienes sufren.                                                      
  Me sorprende un artículo como el de Luis Horstein, "Sufrimientos y algo más", por lo abarcativo de su temática y por reflexiones tan empapadas de sentido común, como cuando dice:

                         "El hombre actual sufre por no querer sufrir"

  Y explica que el sufrimiento es parte natural de la vida, es el polo que resignifica la dicha, la alegría, la felicidad, y que estamos inmersos en una cultura que tiende a negar el sufrir, a reprimirlo, y abusa de la " La dictadura de la euforia" que "sumerge en la vergüenza a los que sufren". Una cultura que nos impone "el pum para arriba" todo el tiempo y a toda costa. Como escribe Mario Pergolini, que también tiene su ensayo publicado en el periódico, titulado "Si no lo fuera parecería ser cruel", cuando estás pasándola mal, la gente te dice, "CÓMO NO SOS FELIZ!!! CON TODO LO QUE TENÉS?? CON LA FAMILIA PRECIOSA QUE CONSEGUISTE!!! Y TU TRABAJO, MILES MATARÍAN POR TENER ESE LABURO!!! SE FELIZ INFELIZ!!!" Así lo escribe Pergolini, y su testimonio, si bien no se luce en estilo o corrección sintáctica, es válido como un exponente de alguien que uno imagina hiper-feliz porque "lo tiene todo". Y sin embargo pasó por el pánico y la depresión, según cuenta. Y aunque parece haberse recuperado, su visión es bastante derrotista al sostener que no es posible ser feliz más allá de las ráfagas, de los flashes, de los atisbos, de los fugaces momentos: "... nunca vamos a ser felices porque sencillamente NO PODEMOS SERLO"... "Es una vida tan cruel que de tan cruel parece hermosa.", concluye categórico.


 Me gusta mucho el aporte de Hugo Lerner, "Felicidad, sufrimiento, realidad", y me quedo con lo que importa según él:

"Lo que importa es ir olfateando el desamparo que la realidad nos impone y recurrir a nuestras herramientas yoicas para sortear los escollos."

 Genial: un psiquiatra que entiende que nos sentimos desamparados en esta realidad del siglo XXI, y que ésto no es razón suficiente para sentirnos patológicos. ¡Qué alivio que lo digan ellos! Además dice, lisa y llanamente, que, en el caso concreto de los duelos, sobre los que todos profundizan como parte integral de la vida, ,"Tenemos dos caminos: o transitamos por ellos y los elaboramos, o tratamos de eludiros con pociones mágicas." Y el concepto de duelo que dan estos especialistas es bien amplio, abarcando todo un arco de pérdidas esperables y naturales, no sólo las que ocasiona la muerte de nuestros seres queridos, sino duelos tales como los que acarrea un despido, una pérdida material significativa, un cambio físico, un embarazo (o la imposibilidad de lograrlo, agregaría yo, conociendo el paño femenino), o el pasaje de una etapa de la vida a otra. Lerner cierra su brillante contribución admitiendo que:

" Freud (...) nos advirtió acerca del sufrimiento humano y nunca nos prometió, ni como seres humanos ni como psicoanalistas, "un jardín de rosas"."
Sigmund Freud.
           
 Estos son profesionales que desconfían, como uno, que toca de oído en ésto, de las simplificaciones y reduccionismos de las etiquetas del DSM, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), de esa "clasificación ateórica y descriptiva porque sólo hace un inventario de síntomas", y que sostienen que "La psicopatología es tan sólo un bosquejo que ayuda a aprehender algo de una realidad que se resiste al intento de encasillamiento." , como explica Horstein, que no comulga con la urgencia de poner etiquetas y recetar pastillas así no más.


 El ensayo que más me hizo pensar, y se lo agradezco, es el aporte de María Cristina Rother Hornstein, quien elige una cita de Miguel de Unamuno para abrir su escrito, y me conmueve:
  
"Quien así quiso y fue querido
nació para la vida;
sólo pierde la vida su sentido
cuando el amor se olvida"
Miguel de Unamuno, "Cuando duerme una madre junto a un niño"

  Y me interpela como madre e hija con su pregunta : "¿Hay sufrimientos propios de la vida y otros propios de conflictos mal tramitados?" ¡Qué buena pregunta! Y un poco más adelante en su exposición del sufrimiento escribe:

"La angustia es producto del desvalimiento psíquico del lactante (S. Freud, 1926). En los comienzos de la vida toda ruptura del equilibrio es vivida como displacer. "Una madre suficientemente buena" que compensa ese displacer con la acción específica no sólo calma la necesidad sino que agrega ese plus libidinal que transforma el displacer en una vivencia de satisfacción."

  
  Y vuelve a citar a Unamuno:

"No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;                        
De mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
Contigo lo recordé"



  Siempre he pensado que Freud se ha encargado de cargar las tintas en lo que los vínculos primarios dejan como impronta en nuestro psiquismo, pero yo soy lego en la materia. Ahora, siendo madre, repienso a mis padres y a mi propia biografía, y debo hacer un esfuerzo por adoptar una mirada compansiva del rol materno y paterno. Más allá de toda teoría, que ayuda y esclarece, me parece que "los buenos padres" hacemos lo mejor que podemos con nuestros propios desamparos y los de nuestros hijos desde que nacen hasta el lejano día, cada vez más desplazado en la línea del tiempo de la sociedad postmoderna, en el que se van de nuestro lado para hacer su propia historia. Mientras criamos, por más que hayamos deseado traer hijos al mundo con el alma y los amemos más que a nuestra propia vida, hay una historia personal que se llena de autorenuncias y autopostergaciones, que queda entre paréntesis por largo rato, y ésto genera sufrimiento inevitablemente, un sufrimiento del que parece muchas mujeres se sienten incómodas de experimentar o de verbalizar: parece que sólo evaluamos el sufrimiento que inconscientemente le causamos a nuestros hijos al sufrir. 




 Siento que como adultos paternantes tenemos la responsabilidad de mirar para atrás, observar el árbol familiar, "el alma de nuestra familia", las relaciones vinculares y los lugares de luz y sombra que cada figura del árbol ocupó y ocupa en nuestra vivencia de ese árbol, para hacernos conscientes de que, más allá de lo que se impone como parámetro o pauta de comportamiento esperable de nosotros, somos nosotros, en el aquí y ahora, los que debemos elegir cómo recrear eso roles y eso vínculos en nuestra propia historia. Eso es lo que yo entiendo como salud mental, como crecer y hacerse adulto. Además, implica ir más allá de los errores, de las ausencias de mirada, de lo que faltó, para ver lo que sí estuvo, lo que sí se nos dio, lo que sí se nos nutrió como mejor se pudo. En definitiva, nosotros hacemos lo mismo con nuestros hijos. Ésto se dice más fácilmente de lo que se logra. Uno tiende a echarle el fardo de sus sufrimientos a los que están en el piso de arriba... Creo que es un reduccionismo más, como el de pretender etiquetar y medicar a quien padece un sufrimiento para evitarle el tener que confrontarse con su propio infierno, y emerger más humano, más entero, más "yo" que antes. 
  Ojalá se publicara un "Actualidad Psicológica" dedicado a la problemática de la mujer que deviene madre en el siglo XXI: tal vez sería un record de ventas ahora que en octubre se viene el "Día de la Madre". Podríamos aprovecharlo para salir de los lugares comunes y bucear en los complejos vericuetos de la maternidad en la "era de la depresión". Se los podría dejar como propuesta de una ávida y agradecida lectora a esta gente que me ha nutrido y "maternado" tanto este año.

A boca de jarro

9 comentarios:

  1. Hola Fer, cómo andás? Siempre veía ese periódico cuando vivía en Bs. As.
    Qué interesante: "El hombre actual sufre por no querer sufrir". Creo que pasa eso, en muchos casos, los "sentimientos negativos" no los bancamos mucho que digamos e intentamos que se vayan lo antes posible para seguir "disfrutando la vida" (incluso recurrimos a las pastillitas y otros vicios). Estoy de acuerdo con que el dolor es parte de la vida y en que hay que vivirlo y sentirlo. Pero también creo que hay un límite, que es cuando ya nos pasamos la vida sufriendo por si acaso. Eso me parece un poco "patológico". A veces me pasa.
    Con respecto a tu pregunta como madre e hija, me siento identificada, sabés que estoy trabajando con mi biografía humana, creo que hay de los dos sufrimientos, hay de los propios de la vida y otros que dependen de esos conflictos que aún nos persiguen, que no podemos solucionar y nos hacen sufrir por cosas que quizás si los tuviéramos resueltos no sufriríamos (se entendió o enredé mucho?, jeje!). Amamos a nuestros hijos, queremos darles lo mejor, hasta deseamos impedir que sufran (como si fuera posible y sano!). Pero somos humanas y aunque pongamos algunas cosas entre paréntesis durante largo rato (o para siempre), hay otras que siguen ahí. Pero esto que decís me hace acordar un poco a que no puedo llorar, creo que se debe en parte a que lo empecé a reprimir (o poner en suspenso) para que mi hija no se asustara y no llorara también (y no está bueno!) y también se debe a que quizás no tengo tantas ganas, ja! (o sea un poco y un poco)
    Me gusta eso de ir más allá de los errores, falta de mirada de nuestros padres y focalizarnos en lo que se nos dio sin echarle el fardo a los del "piso de arriba" (qué buena metáfora!). Yo estoy trabajando en eso, bah, tratando de ver mi mapa familiar, comprendiendo a mis padres y tratando de conocerme más, crecer y ser mejor persona.

    Besos!!

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  2. Gracias, Gi! ¡Que bueno tu aporte! No sabés cuánto lo valoro, cuánto te tomo en cuenta, cuánto resueno con vos, cuánto bien me hacés al pensar conmigo, reírte conmigo, y bueno... lo de llorar conmigo sería mucho, ¿no? Reprimir sentimientos no me parece patológico, tampoco. Obvio que yo no soy quién para decir qué es y qué no es patológico: pero me parece que estamos hiper-psicologizados hoy por hoy en ciertos círculos, en los que me parece que entramos nosotras: yo leo psicología para enterderme, Gi, para digerir mi historia, mis rollos (¡los físicos y de los otros también!), y vos estás también en tu búsqueda existencial de sentido. No está mal. Por supuesto, los extremos nunca son buenos: estar "pum para arriba" siempre, o "down" moqueando por los rincones todos los días, o tirado en la cama, esos serían signos de aleta, supongo. Creo que de ambos estados zafamos por ahora. Y sí, estamos en la misma búsqueda: crecer como personas y dar lo mejor nuestro a quienes amamos y a nosotras mismas.
    Un beso grande!!!

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  3. Leemos tanta frase que apunta al optimismo, vemos tanta publicidad que nso promete felicidad y juventud eterna,nos adentramos tan poco en una relacion de amistad (siempre nos gusta quedarnos ocn lo superficial esa de nos juntamos y nos matamos de risa y comemos una masitas con cafe y contamos nuestros colores de rosa) que nos sentimos OBLIGADAS a ser felia, a valorar lo que tenemos por encima de todo lo que perdimos, de todo lo que no fuimos y no fueron con nosotras. Resulta que ahora nos q uieren manipular tanto que ser FELIZ estar ALEGRE es OBLIGATORIO
    Pues puedo ser FELIZ en general y tener mis grandes heridas alli sumergidas que un dia de pronto salen par aafuera y no etngo ganas de taparmela con curita, resulta que quiero expresar mi solor y no me importa que me tachen de ciclotimica ni de depresiva. Si tengo mis bajones, si los asumo, si me gusta contarle a quien me ama que estoy triste (incluso a mis hijos s elos cuento y les explico el porque con todas las letras Tienen 1 y 3 años y no los subestimo son tan inteligentes o mas emocionalmente que yo!)
    Conozco gente que oculta que asiste a un psicologo o un psiquiatra por pensar que la pueden considerar loca!
    ACEPTO todos los estados de animo, NO intento cambiarlos porque me AMO y mi sabia NATURALEZA me llevó a sentirlos para ir curando de a poquito esas heridas con lagrimas saladas, con palabras de apoyo de quienes me aman o solo con la aceptacion real de mi SUFRIMIENTO!
    No releo lo que escribi porque nació de alguien que si sufre y no quiere sentir mas! el tipico "por favor no estes asi con esos 2 hijos y esa familia maravillosa que formaste"
    Me voy con una frase que siempre uso de una murga de mi pais
    "CADA CUAL CON SU CRUZ, CON SU HERIDA AL COSTADO SU RATO DE LUZ...)

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  4. ¡Qué bueno que puedas y quieras decir tanto, Ana Juana! Sos muy honesta con vos misma, con los tuyos y con el mundo!!! Yo creo que toda vida tiene su cuota de dolor, y que eso nos hace crecer. El mandato de estar siempre feliz es peor que absurdo: es inhumano, y hace que nos sintamos "raros" si no lo cumplimos, como tantos otros mandatos de nuestros tiempos. Mientras tanto, de nuestro intento de cumplir con un mandato hueco y superficial, como vos decís, se llena de plata mucha gente, que vende pastillitas y sustancias de todo tipo para que nos anestesiemos, para que suprimamos todo lo que no es aceptable por no ser agradable. Me parece que no hay que comer vidrio, y por eso escribo, fundamentalmente: porque a veces me siento tan solitaria en mi sentir. Y sin embargo, mirá como resonamos, cada una desde una realidad única y particular, diferente pero similar en tanto somos seres pensantes, sensibles, maternantes, y habitantes del siglo XXI!!! Hay que trabajar con ese amor por uno mismo que vos enarbolas, para disfrutar cuando se puede, sin rehuir de "doler" cuando duele... Creo que a vos no te tocó fácil, mujer. Pero parecés fuerte, y tenés dos potentes soles que te dan la luz y el calor que todos buscamos y necesitamos: y ellos también.Es cierto que los chicos tienen esa sutil conexión con lo emocional que los hace maestros, sanadores innatos de nuestras heridas, a fuerza de amor incondicional hacia nosotros, pura fidelidad y sonrisas!!! Me encanta la letra de esa murga!!!
    Te mando un fuerte abrazo y te agradezco el abrir tu corazón de par en par en mi jarrito!!!

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  5. Excelente posteo Fer.

    Quiero decirle Ana Juana ( y compartir esto que creo con todos) que contarle a sus hijos cuando está triste y explicarles el por qué, aceptando sus momentos de sufrimiento y legitimándolos, es enseñarles a vivir de verdad, con aceptación e integridad, a ser auténticos, coherentes y a fortalecer su espíritu.

    Gran lección de vida.

    Besos!

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  6. Gracias, Lore!!! Yo pensé mucho en vos mientras lo escribía, porque para mí vos sos un ejemplo de alguien "con psicología pura y sentido común", además de ser extraordinariamente cálida y empática, con una enorme riqueza espiritual para darte a los demás como te das aquí conmigo siempre. Agradezco a la vida contar con personas como vos gracias al hecho de haberme animado a escribir. Estoy segura de que a Ana Juana le va a servir mucho lo que vos le decís, tanto como me sirve a mí. Y quiero que sepas que para mí este intercambio que se gesta aquí, en este intento y necesidad míos de pensar en voz alta y con total honestidad, es simplemente MARAVILLOSO!!!
    Gracias de corazón y "a boca de jarro"!
    Besos, Lore, y buen finde!

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  7. Muchas gracias Lore por tu comentario Muchas veces me hacen sentir que estoy equivocada en esto pero comentarios como el tuyo me animan a seguir expresando miss sentimientos con quienes mas se merecen conocerme tal cual soy con mis alegrías y tristezas

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  8. Ana Juana: Te cuento que Lore es Licenciada en Psicología!!! Y tiene un bello blog que tal vez te interese visitar:
    http://tiempodelascerezas.blogspot.
    com/ Copiá, pegá y mirá que lindo jardín que da buenos frutos tiene Lore para comartir :)!!!
    También podés hacer click en los blogs que sigo: ahí lo vas a encontrar.
    Besos y gracias, y buen finde para vos y tus cachorros!

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  9. Gracias Fer, Gracias Ana Juana y a todos los que leen este blog por compartir su sentir tan profundo y sincero!

    Valoro mucho este espacio.

    Gracias por tus palabras hacia mi Fer, gracias por verme tal cual soy y por permitirme conocerte de igual modo.

    Gracias por este ida y vuelta tan enriquecedor, tan amoroso.

    Abrazo fuerte!!

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."