sábado, 16 de mayo de 2015

Match Point

"Aquel que dijo "más vale tener suerte que talento" conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte, asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea con el borde de la red, y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o hacia detrás. Con un poco de suerte, sigue hacia adelante y ganás, o no lo hace y perdés."
                                                  Introducción a "Match Point", Woody Allen


Escuchando aquella canción de su temprana adolescencia se refugiaba de esa tonada monótona y mecánica que no paraba de sonar en su cabeza todo el tiempo y salía al jardín a cada rato a fumar en un fútil intento de aliviar el punzante malestar existencial. Hacía tiempo que ya no tocaba la guitarra ni canturreaba a su Serrat de siempre. Su voz sonaba destrozada. Las cavilaciones le consumían los días. Estaba acelerado, ansioso, sentía que si no estaba haciendo algo, aunque más no fuese moviendo el pie izquierdo cruzado sobre su extensa pierna derecha, algo no andaba bien. El psiquiatra que le había recetado antidepresivos cuando fue aquel yeite de que el mayor se fue al Machu Picchu de mochilero con una impresentable le acababa de cambiar la medicación por unos psicotrópicos que lo ponían de la cabeza. Apagó el último cigarrillo que quedaba del atado que había comprado después del café del desayuno, tomó un jugo para quitar el olor a cenicero de la boca y fue a buscar la raqueta de tenis al baúl. Se calzó el equipo deportivo, las zapatillas, cazó los documentos y la billetera y se fue a descargar a la cancha del club, llamado a Hugo de por medio para que le hiciera la gamba. Desde la puerta del garaje le gritó a Inés que no lo esperara despierta porque volvía tarde.Ya deseoso de otro pucho y embriagado por el humo de la promesa de un asado en el quincho a manos de Pancho cayó desplomado cerca de la red intentando hacer Match Point. Un ataque cardíaco fulminante. Cincuenta y siete pirulos, qué lo parió. Hacía apenas tres meses que había enterrado al último amigo de verdad que le quedaba: su viejo.







A boca de jarro

16 comentarios:

  1. Es una de mis más arraigadas creencias, la que existe la suerte. Y que en una existencia tienes que recibir una dosis necesaria de dolor y de placer. No sé cómo explicarlo. No hay vida sin dolor, por mucho que intentemos evitarlo o alejarnos de ello. El cáncer depende de la suerte, el alzhéimer depende de la suerte, los accidentes de circulación dependen de la suerte, las enfermedades, los avatares de la vida, todo es cuestión de suerte, más allá de factores de riesgo. Hay un elemento primordial que es eso, incuantificable, evanescente, pero cierto. También es real que uno puede apostar por factores positivos si los sabe reconocer y eso ayuda, pero contemplo mi vida y estimo que en momentos decisivos, terriblemente decisivos, me ha acompañado la suerte y la pelota ha pasado. Podía haber sido de otra manera y yo ya no estaría aquí. Mi familia no estaría aquí. Todo hubiera sido diferente. ¿Por qué? ¿Hay algo parecido al destino? No sé, pero hay algo misterioso que no puedes haber expresado mejor que con tu entrada Match Point.

    Un beso.

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    1. Según decía mi abuelo, guajiro sabio, la suerte no es de quien la busca sino de quien la encuentra, pero uno puede colaborar en las señales que las estrellas van dejando en el camino y para eso, también hay que ser sabio, porque a veces las señales están y uno no ha sabido identificarlas. La muerte le puede alcanzar a uno en cualquier parte, hay que salir al mundo como fernanda, a boca de jarro y a por todas. Me ha gustado mucho el relato. Ahí te sigo compañera. Abrazos.

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    2. Gracias, Joselu. Tus palabras siempre echan luz sobre las tinieblas de la vida. Eres un experto iluminador de mis tinieblas y valoro enormemente tu entrañable compañía en las aguas de esa soledad existencial que ambos sentimos.

      Un fuerte abrazo!

      Fer

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    3. Muchas gracias,John. Valoro tu presencia en este espacio y el hecho de que me acompañes en este intento de salir de mi soledad existencial habitual a través de la palabra que adoro y atesoro.

      Un abrazo.

      Fer

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  2. Hola Paz.
    Me gustó este micro, su estilo bien argentino, sus verdades. El desenlace era el esperado por el, tal vez insconcientemente. O no.
    Beso.

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    1. Gracias, Ricardo. Su estilo es el propio, qué le vamos a hacer ;)! Y en cuanto a su desenlace, pues sí, es el de la vida misma, siempre, todos quedamos atrapados en esa red que nos teje la muerte al nacer, tal vez de ahí que sea previsible.

      Un abrazo y buen finde!

      Fer

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  3. La vida es una carrera de obstáculos e imprevistos. Sucesión fortuita de lo bueno y lo malo o de la suerte y no suerte. Y estos acontecimientos tendrán su relevancia en función de la visión, que tenga cada uno, de la vida. Cierto es que disponer de los mecanismos, recursos biológicos idóneos e inteligencia ayuda a encararlos de otra manera.
    Soy de las que piensan que a veces un fracaso es un triunfo, y una caída una ascensión.
    Me gusta Munch.

    Un beso

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    1. Éxito y fracaso son términos tan manipulados y desgastados, destripados de sentido real y profundo, que ya no sé muy bien a estas alturas de mi vida qué representan para mí, honestamente. Es un éxito poder darme el gusto de plasmar estas cosas que veo suceder a mi alrededor y que tanto me impactan y conmueven y es un éxito tener interlocutores como tú, almas que conectamos por el mero placer de conectar. Me gusta Munch a mí también.

      Un beso, Marybel, y gracias, siempre gracias.

      Fer

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  4. La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.
    (Arthur Schopenhauer)

    Salvo en la lotería, euromillón y cuponazo...echo la vista hacia atrás y me considero bastante afortunado. Y, sin duda alguna, ha sido a la suerte y no al mérito personal a quien tengo que atribuirlo...

    Creo en la suerte y estoy convencido de que cualquier día se tropieza contigo y te da un cálido y apretado abrazo.

    De momento, ahí va el mío, Fer

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    1. Recibo tu abrazo con brazos abiertos de par en par. ¡Gracias, mi estimado y respetado Luis Antonio! No te imaginas cuánto valoro tu compañía en esta ruta y todo lo que me enseñas.Te mando un beso también, qué joder.

      Fer

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  5. Estamos en una balanza romana constantemente , no hay que olvidarlo (asociación de ideas)

    Besos Fer,

    tRamos

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  6. Una historia triste, Fer, pero al menos tuvo el consuelo de que el final llegó en plena actividad física y no es malo morir así

    Besos

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    1. Tienes toda la razón, mi amigo galego Krapp. Gracias por tu presencia de siempre.

      Bicos!

      Fer

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  7. Demasiado joven para morir, pero desde luego haciendo las cosas que a él le gustaban y le hacían sentir bien, así que quizás "en su justo momento" le llegó la hora... son cosas de la vida y de la suerte :)

    Un micro que te hace pensar, Fer. Me ha gustado mucho!

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. En honor a él, que perdió la vida en el mismo momento de una caída mía por la calle, como si lo hubiese presentido, te lo agradezco, Julia.

      Un abrazo.

      Fer

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."