viernes, 10 de junio de 2011

De lirios y arte

Lirios y nenúfares de Vincent Van Gogh y Claude Monet.



"En los orígenes del ser

Siete billones de años antes de nacer                         
Lirios morados. Pintura acrílica. Genieve.

Era un lirio

Bajo mis raíces resplandecientes

Giraba una estrellla

En sus aguas oscuras

Nadaba mi ingente flor azul"

                                          Arno Holz.




Esto lo tomo de otro bellísimo libro que me compré ayer sobre Arte Moderno:

      "JUGENSDSTIL" de Anke von Heyl, Art Pocket,  h.d. ullman, tapa dura, ¡mm!

 El libro comienza explorando este movimiento artístico, y lo pondera así:

                    "Cuánta juventud, cuánto estilo"


  La traducción de "Jugendstil" sería"estilo juvenil", si no me equivoco.

  Wikipedia me dice: 

Modernismo (arte):

Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX. Según los distintos países, recibió diversas denominaciones: Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en Inglaterra), Sezession (en Austria), Jugendstil (en Alemania y Países Nórdicos), Liberty (en Estados Unidos), Floreale (en Italia), y Modernismo (en España e Hispanoamérica).


   Yo aprendo que se trata de un estilo artístico que evoca una gran variedad de imágenes, formas ondulantes, movimientos sinuosos, cabellos al viento, y un toque de extravagancia: así como la juventud misma. 
   Me atrapó tanto la enorme  riqueza visual y la belleza del pequeño libro en sí, como su título. "Jugendstil". Yo no sé nada de alemán, pero sí mucho de inglés, y sé que los dos idiomas vienen de una misma rama, y que ambos se nutrieron del Latín, eternamente la lengua del saber. "Jugensd" denota "juventud", al igual que "youth", claramente. Pero lo que más me subyuga de este vocablo, que representa lo que en general ejercen las palabras sobre mí, ese enorme  poder de seducción que entra por los sentidos, se racionaliza y se queda fijado a mi mente por siempre, es justamente esa rica y compactada añadidura: "stil". La traducción es "estilo", en inglés "style".  Pero la semejanza con la palabra "still" en inglés me hace ir más allá... Esto consituye una palabra del inglés de alta frecuencia de uso, y que además es puramente sajona, por su origen, por su brevedad, complejidad ortográfica y fonológica para nosotros, hablantes de español, y por su "oscuridad" en términos de decodificación  semántica para el hablante de lenguas románicas, no como "Jugensd", que se hace mucho más "transparente" para nosotros, hasta fonológicamente. "Still" significa varias cosas en inglés, pero creo que aquí me viene a la mente el sentido de quietud, de permanencia en ese estado de gracia que brinda la juventud bien vivida, permanencia que paradójicamente resulta imposible de alcanzar en realidad, por la naturaleza efímera de ese estado y el inexorable paso del tiempo, aunque es una gracia siempre añorada y deificada en nuestros días, así como también por los grandes artistas de todos los tiempos y géneros, que le han rendido culto a la quimera de la eterna juventud en sus mayores expresiones artísticas. Creo que el artista es siempre joven, siempre un niño, así como un niño y un joven es siempre un artista. Tiene el poder de sensibilizarse y asombrarse ante los hechos, los objetos y los seres que para otros ojos más cansados y avenidos a los modos de este mundo resultan ordinarios. 


            El artista hace de lo ordinario algo extraordinario.

  "Jugendstil" es un fenómeno que dá para perderse en una lista interminable de vertientes y derivaciones del movimiento artístico madre, que algunos especialistas, me enseñan aquí, consideran como "el primer estilo realmente moderno de la edad contemporánea"; mientras que otros expertos en historia del arte  piensan que constituyó un escape hacia lo puramente estético, cercano al "kitsch".
  La verdad, yo, ni idea. Yo difruto del arte,  trato de aprender, y me encuentro con maravillas que me colman de goce estético, como William Williams, Knox, William Morris, y sobre todo, los que son para mí los platos fuertes:

                               Gustav Klimt y Antoni Gaudí.

Gustav Klimt, "Aguas turbulentas" ("Rough water")
Casa Batlló (1904-1906)
Edificio situado en el Paseo de Gracia de Barcelona, en la llamada "manzana de la discordia",
bautizada así popularmente por la disparidad de estilos de los distintos edificios que la componen
                            

  Por hoy me planto aquí, en este poema con el que abrí la entrada, que Arno Hols publicó en la revista "Ver Sacru". El lirio, motivo reiterativo en las pinturas impresionistas de mis amados Claude Monet y Vincent Van Gogh, también aparece como uno de los motivos centrales del "Jugendstil" y todo lo relacionado con él. Y en este precioso libro de arte, este poema viene acompañado por algo que jamás había visto en detalle y que me deleita: una aproximación al óleo de Klimt y lámina de oro y plata sobre lienzo de 1907, titulado "Adele Balch-Bauer I", y cuyo original se encuentra expuesto en la Nueva Galería de Nueva York, un lugar al que un día voy a viajar, si Dios me dá vida y buena salud, y mis empleadores un aumento ya conversado que me permita ir ahorrando...


Detalle y figura completa de "Adele Blach-Bauer I" de Gustav Klimt.
                                             


A boca de jarro

lunes, 6 de junio de 2011

¡Así quiero trabajar! Inspirado por Hernán Casciari, Editor de la revista Orsai.


Ya sé que les estoy tirando mucha data, pero como dice Mario Mactas, citando un refrán popular: "Pongan el carro en movimiento, que los melones se acomodan solos.."
Y este carro vá a todo galope... 

¡Sepan comprender!

*Biografía interesante, vean:
Hernán Casciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en marzo de 1971. Es escritor y periodista. Ha recibido el 1º Premio de Novela en la Bienal de Arte de Buenos Aires (1991), con la novela ‘Subir de espaldas la vida’, y el premio Juan Rulfo (París, 1998), con el relato ‘Ropa sucia’. Desde el año 2000 está radicado en Barcelona, desde donde ha escrito una serie de blogonovelas pioneras en la literatura por Internet.
En febrero de 2004 comienza a escribir artículos, ensayos y piezas cortas de ficción en su blog personal ‘Orsai’. Ha publicado las novelas ‘El pibe que arruinaba las fotos’ (Plaza & Janés, 2009) y ‘Más respeto que soy tu madre’ (Plaza & Janés, 2005), recopilación de la historia virtual ‘Los Bertotti’, bitácora elegida como la mejor del mundo por la cadena alemana Deutsche Welle, que será llevada al cine en 2012 y que adaptó al teatro (con gran éxito) Antonio Gasalla; y los libros de relatos, ‘España, perdiste’ (Plaza & Janés, 2007), ‘España, decí alpiste’ (Ed. Sudamericana, 2008) y El nuevo paraíso de los tontos (Plaza & Janés, 2010). Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.
Sus cuentos e historias cortas aparecen en diversas revistas (Brando, Newsweek, First, Sport Illustration, El Malpensante o La Mujer De Mi Vida).Hasta septiembre de 2010, fue columnista semanal de opinión en los periódicos El País (España) y La Nación (Argentina), periódicos a los que renunció para embarcarse en un nuevo proyecto editorial propio.
En enero de 2011 publicó el primer número de la revista Orsai.

Fuente: http://orsai.bitacoras.com/el-autor

Lo que aquí llamamos, "un grosso", ¿no? 
Bueno, ahora vean  un fragmento de lo que siente Hernán Casciari por estos días, tomado de:
http://orsai.bitacoras.com/2011/06/adios-industria-editorial.php



Hernán Casciari | 2 de junio, 2011

"Todas las editoriales mienten —me dijo Horacio Altuna, uno de los bestsellers mundiales del comic—; las más honestas te roban el veinte por ciento, y de ahí para arriba. Te atan a cinco años de permanencia, te quitan los derechos de tu obra, nunca te ofrecen sistemas de verificación de ventas. Lo tienen todo controlado para engañarte (....) contratos esclavos, porcentajes ridículos, escandalosas mentiras a la hora de explicar el número de ventas". Es decir: lo mismo que nos pasa a todos los que alguna vez publicamos, pero multiplicado por mil, porque es Altuna. Me confió anécdotas muy desagradables sobre las mafias de la distribución, sobre los engaños sistemáticos y los chantajes a los autores, y me explicó también las diferentes técnicas de fraude que utiliza Francia, España, Estados Unidos, Latinoamérica.(...) "Y todos se llevan una tajada mucho más grande que el que escribe la novela o el que dibuja el comic" —le dije.  La intermediación es un recurso del siglo veinte que sirve para defenderte del fraude. Un representante literario, por ejemplo, se lleva el quince por ciento de tus derechos. ¿Por qué se lo lleva? Para defenderte de los engaños de las editoriales. Qué increíble: los representantes necesitan que las editoriales sean deshonestas para que su trabajo resulte necesario. ¿Sabés cómo se llama eso? Sociedad.
Conversamos mucho sobre el tema; era noviembre de 2010. Después almorzamos e hicimos sobremesa. Sobre los postres, Horacio se hartó del siglo veinte. Renunció de palabra a todas sus editoriales en el mundo y decidió publicar su obra futura con nosotros.
Cuando volví a casa esa noche, con Chiri nos pusimos a fantasear. ¿Se podría realmente fundar una editorial inocente, en donde nadie le quiera robar a nadie? ¿En donde la imprenta, los correctores y los diseñadores cobren lo que se merecen, y que el autor se lleve lo que de verdad vale su trabajo? ¿Y que, además, no caiga en las injusticias de la mala distribución global?
Esa misma noche redactamos, en una libretita, estos “Diez pactos para fundar una editorial imposible..."

Esto lo dice Hernán Casciari, hoy talentoso editor de la Revista Orsai, que apenas lleva dos ejemplares a la venta y prepara el tercero para julio, y que es un compilado de talento por donde se la mire. Me extraña que a Hernán le sorprenda esto que nos pasa a todos los profesionales, máquinas de laburar y usinas de ideas creativas en la Argentina: nos esquilman, nos explotan, nos expolian... lisa y llanamente. 

EL PEZ GORDO SE LLEVA EL TOCO, Y VOS, QUE SOS QUIEN LO ENGORDÁS, TE QUEDÁS CON LAS MIGAS, TU TALENTO, Y EL SABOR DULCE DE  LA MISIÓN CUMPLIDA SI SENTÍS, COMO SE DEBE, QUE EL TRABAJO ES MUCHO MÁS QUE EL DINERO QUE GANÁS POR REALIZARLO.
PERO NO VES GUITA...  Y NECESITÁS GUITA PARA VIVIR, E INCLUSO, PARA CRECER COMO PROFESIONAL Y PERSONA, Y ASÍ SEGUIR ENGORDANDO AL REY DE LA PECERA... Y LA ESTAFA ES INDIGNANTE, AUNQUE ESTÉ REGLAMENTADA POR CONTRATO Y POR LEYES LABORALES: como decían los Romanos, que algo de derecho entendían, "DURA LEX, SED LEX", que traducido significa: 

     "SÓLO UNA LEY JUSTA PUEDE SER LLAMADA LEY."

Esto es indignante para Hernán Casciari, "un capo", para mí, docente, para mi esposo, directivo docente, para mi hermana, médica, para mi cuñado, ingeniero, para mis viejos y suegros laburadores jubilados, para los españoles indignados... la lista es interminable. Toda gente preparada, decente, deseosa de trabajar, crecer profesional y humanamente, y ganar un sueldo (o un haber jubilatorio) DIGNO. Y otra vez aparece la indignación... 
¡Cuánto me cabe la indignación que me contagian los españoles indignados!

 Mañana, tengo que negociar un aumento de sueldo que yo misma propondré. Me llevó años lograr valorarme como EDUCADORA, porque eso soy: en mi tarjeta de presentación dice "Profesora Nacional de Inglés". Pero eso no le hace honor a la verdad. La verdad es que, desde que empecé a ejercer esta bella profesión, siempre traté de EDUCAR más allá de enseñar un idioma, de transmitir valores, cultura, experiencias vitales aptas para mis alumnos. Pero sólo en mi perfil Google me animo a decir que soy EDUCADORA, sin faltar a la verdad. 

Cuando me gradué con honores por ser el mejor promedio de mi promoción en 1991, me invitaron a asistir a dos ceremonias distintas: esas cosas argentinas... Una era "La Jura", que se llevó a cabo en el Instituto Nacional Superior del Profesorado Joaquín V. González, y otra era "El Acto de Colación", que se hizo en el Teatro Cervantes.
Las dos ceremonias fueron hechas en días de semana, laborables, y yo, para entonces, ya estaba trabajando. Igual que mi familia, que quería estar presente. Entonces, para no "jorobar" (¡qué tanto, ir a que te den un diploma que no es el título oficial que después tendrás que tramitar!), elegí ir a "La Jura", en donde el rector de esa casa de estudios de excelencia, cuyo nombre afortunadamente olvidé, nos dio un lamentable y desalentador discurso acerca del futuro que se nos abría al traspasar las puertas del instituto, al cual le estoy profundamente agradecida, es decir, a sus profesores, no así a su rector, claro.
   
Se nos dijo que si lo que buscábamos en el noble ejercicio de la docencia en la Argentina era hacer dinero, habíamos errado el rumbo. Y yo le creí.  ME LO CREÍ. Hasta que vi cuánto dinero hacen quienes me contratan para dar clases. Pero nunca fui buena para las negociaciones, como buena docente...o tal vez, como estúpida e ilusa docente.
El día anterior a "La Jura", se había llevado a cabo el acto de colación en el Cervantes, pero yo había ido a mi trabajo a dar mis clases, sin imaginar siquiera que en ese acto me iban a entregar la medalla de honor al mejor promedio de mi promoción. Pero elegí lo que consideré más práctico y viable para cumplir con mi trabajo y no "jorobar" a la familia, que ya bastante dinero había invertido en mi carrera de estudios como para perder un día de trabajo en un acto académico más... Mi ego no sufrió, porque ni siquiera se enteró hasta el día siguiente, en "La Jura", cuando el rector me dió la medalla tibiamente y a destiempo, reprochándome mi ausencia del día anterior en el Cervantes, que jamás imaginé sería notada... porque nadie me había avisado que era la mejor de mi clase, y de mi promoción, y que se me iba a distinguir con una medalla. Yo no lo sabía....
Con el paso del tiempo, agradezco este "error de cálculo" y "falta de olfato": creo que recibir una medalla en el Cervantes, y ser aplaudida por la audiencia de pares, docentes y familiares de profesores recién recibidos, hubiese hecho aún más difícil conformarme con los sueldos docentes que he recibido desde entonces, pero sobre todo, con los que recibo hace cosa de diez años, desde el colapso económico argentino que conocemos como "el corralito" o "el default".

Mañana trataré de negociar con mis armas: nobleza, honestidad, responsabilidad, entrega, talento y valía. Veremos... Pero me encantaría hacer una negociación como la que se ve en este trailer de Orsai.

¡Yo quiero trabajar con gente que haga este tipo de contratos!

                                          

A BOCA DE JARRO.

Pequeña gran obra de arte

   Y sí: no paro de comprar libros. El otro día me acordé de una lista que recomienda Jorge Bucay de libros que hay que leer al final de unos de sus libros. Y le hice caso. Empecé por adquirir "Palabras a mí mismo", de Hugh Prather, Editorial Nuevo Extremo.       
   Realmente económico: ¡qué belleza de libro! No sólo por el contenido en sí, que es audazmente introspectivo, autocuestionador y honesto, como a mí me gusta ser, sino además por la presentación. Desde el árbol que me fascina como ilustración de tapa, ya que como habrán notado, adoro los árboles, hasta el diseño y la tipografía de cada una de las páginas. Es una pequeña gran obra de arte. Comparto aquí unas líneas de diferentes entradas que el autor hace que me gustan, y me voy a tomar el permiso de darles un título, cosa que Prather no hace, pero estoy segura que no le molestaría, viniendo de una lectura receptiva:
 DE LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS SOBRE EL HACER PROPIO...

                                              
                                                       
            Después de haber escrito este libro
            se lo conté a varios amigos.
            Su respuesta fue de lo más cortés y tibia
            Más tarde pude decirles:
            el libro será publicado.
            Casi todos dijeron:
            "estamos orgullosos de ti."
             Orgullosos del resultado, pero no de la acción.

             Todos menos yo, enjuician mi conducta
             hacia atrás. Sólo ven mis acciones
             encadenadas a sus resultados.
             Sin embargo yo actuo en el ahora.
             Después conozco los resultados.
             El único significado que otorgo a mis
             actos es que "son el reflejo de una
             parte de mí".                 Página 19.
   LOS PROCESOS Y LA METAS...

                                 
                                 
             (...) Gracias a que los resultados son impredecibles
             ningún esfuerzo de mi parte está condenando
             al fracaso. Incluso un fracaso no tomará
             la forma que imagino de antemano.
             Ante el futuro sólo puedo decir:
             "será interesante ver qué ocurre."
             La excitación, el rechazo y el aburrimiento
             presuponen un conocimiento de resultados
             que no puedo tener.

             Si trabajo pensando en una meta
             mi vida se convierte en un proceso.

             El arco iris es más bello que el resplandor
             que deja cuando se desvanece.
             El arco iris existe en el presente.
             Nunca al morir su color es
             tan hermoso como esperaba.

             Una parte de mí quiere escribir,
             otra quiere teorizar
             o esculpir
             o  enseñar...
             Si me forzara a un rol
             decidiendo hacer sólo una cosa en mi vida
             mataría extensas partes de mi ser.
             Reconozco que vivo en el presente,
             y hago lo que deseo hacer en cada momento
             y no aquello que decidí en el pasado.  Páginas 20 Y 21.

   SIN RUMBO, PERO EN MOVIMIENTO...

                                                     
             (...) Esta ausencia de rumbo puede inclinarme
             a la violencia, a un amor destructivo o al alcohol.
             Más que el logro, es la dirección la que
             infunde el sentimiento de progreso.  Página 23.


   SER EN EL HACER DESDE TODOS MIS ROLES Y DONES...

                                                             
            El deseo de ser más de lo que soy
            ha sido poderoso y permanente en mi vida.
            Es una resistencia a permanecer en un estado.
            Es un querer hacer más, aprender más,
            expresar más,
            crecer, progresar, lograr, expandirme.
   
           Siempre pensé que este impulso profundo
           se despertaba porque había algo fuera de mí
           que quería ser o hacer o poseer.

            He pasado gran parte de mi vida
            tratando de entenderlo.
            Actualmente sé que esta energía interna
            busca más allá de una pareja
            una profesión o una religión,
            va más allá del goce del poder
            o de la trascendencia, extrae lo mejor de mí,
            hace manar  de mi ser.      Página 24.
  
A boca de jarro

Buscar este blog

A boca de jarro

A boca de jarro
Escritura terapéutica por alma en reparación.

Vasija de barro

Vasija de barro

Archivo del Blog

Archivos del blog por mes de publicación


¡Abriéndole las ventanas a la realidad!

"La verdad espera que los ojos
no estén nublados por el anhelo."

Global site tag

Powered By Blogger