miércoles, 7 de diciembre de 2011

Códigos de etiqueta blogger: Conclusiones



A pesar de la crítica estilística de un profesor de lengua española que reside en Barcelona, a quien respeto, admiro, y le he tomedo mucho cariño, y que se empeña en escribir la palabra blogger de otro modo más castizo, yo, profesora de inglés, me quedo con el anglicismo, y paso a resumir, en otra entrada larga y dispersa, según su visión acertada de mi estilo, las conclusiones de este intenso intento de acordar códigos de etiqueta a tomar en cuenta en este arte tan personal de bloguear que compartimos todos aquellos que hemos opinado al respecto. Y aclaro que el aceptar las críticas constructivas es para mí una regla a la que adhiero gustosa.


Ante todo, quiero darles las GRACIAS, porque me da mucha felicidad hacerlo, y porque realmente las merecen: han sido sinceros, han contribuido desde lo que realmente sienten y experimentan como autores de bitácoras, y me han permitido el privilegio de la verdadera comunicación. Creo que mayormente a todos nos reconforta encontrar eco, una respuesta a lo que volcamos en nuestros espacios por placer, por necesidad vital, por aspirar a más, etc. Sea cual fuere el motivo por el que llevamos adelante un blog, es noble y dignísimo, siempre que construya y no destruya, y no es necesario que todos coincidamos en la razones que nos empujan a hacerlo. Pero siento que no deberíamos mentirnos a nosotros mismos en algo fundamental: a todos nos va nuestra cuota de ego en esto, y creo que no es condenable. No sé por qué esta cuestión de alimentar al ego, que en mayor o menor escala todos compartimos, se ha confundido con el exceso de ego, que sería el egoísmo, el egocentrismo la egolatría.

*DE EGOS Y VANIDADES...

                                                       
La palabra ego es el equivalente latino de "yo", y tiene diversas acepciones, ninguna execrable: "ser", "alma", "psique", "conciencia" y "demonio". Incluso esta última nos hace muy humanos: todos somos ángeles y demonios, Yin y Yang, una unidad polar hecha de luz y de sombra. Como adultos, no debería sorprendernos el hecho de que nuestro ego busque alimento, siempre que esto no se torne obsesivo/compulsivo y nos desvivamos intentando agradar siempre a los demás. Sólo los iluminados pueden suprimir su ego, y entre nosotros creo que no hay ninguno. A veces también paga al ego aceptar que no le podemos caer bien a todo el mundo, como no todo el mundo nos cae bien: esto, de hecho, refuerza al "yo" y le da más valía y autenticidad.



*CÓMO NOS VINCULAMOS EN LA BLOGÓSFERA



Se han confesado rencillas y ciertos resentimientos en la blogósfera. Se habló de "estiletes", "sacarse chispas" y "pelearse" con otros por quienes uno se sintió mal juzgado, en desacuerdo o poco tenido en cuenta. Buenas noticias: nuestros vínculos no son tan virtuales después de todo, después de tantas críticas que hacemos a esto de vincularnos en el ciberespacio. Todo se parece bastante a lo que sucede en los vínculos de la vida real. Y según se ha comentado, desarrollamos una percepción bien acabada de las personas con quienes tratamos en nuestro blog: hay quienes nos evaluamos de acuerdo a un criterio de calidad de aportes, pero la inmensa mayoría decimos sentir que tenemos o no "química" con ellos, nos hieren algunas de sus actitudes y nos agradan y hacen bien al alma otras. Como en la vida real, hay o no hay piel entre bloggers.

Algunos comentarios han apuntado al hecho de que hay un cierto grado de "divismo","narcisismo" u "ombliguismo"en ciertos autores de blogs que tiende a repeler. Así como que existe una "elite" de blogs a la que muchos de nosotros no somos bienvenidos. También esto se observa en muchos otros círculos, ni les cuento en el de los profesores de inglés al que pertenezco... Tanto que no hay ninguno siguiéndome aquí: "¡Escribís un blog en castellano! How very odd!"


*RAZONES DE SEGUIMIENTO Y PARTICIPACIÓN

Resumiendo, lo que parece importar a la hora de seguir un blog es más la calidad humana, la calidez del autor, que la calidad, la extensión, la temática o la naturaleza de sus entregas. Parece que esto pesa independientemente de que todos los comentarios sean contestados o se devuelvan los mismos cuando uno los hace en el blog de otro. Me parece excelente que así sea, aunque, en este aspecto del dar y recibir, es natural que no escapamos a la norma de los vínculos humanos en otros ámbitos: todo ser humano espera cierta reciprocidad en cualquier vínculo que entable, porque ante todo nos amamos a nosotros mismos, como alguien a quien amo nos aconsejó, para poder así amar a los demás. Somos sanos en esto. No deberíamos dar excusas por nuestro amor propio...


Se habla también de "mercantilismo", de "especulación", de "hipocresía" en cuanto a lo siguiente: si uno comenta en un blog sólo porque espera que su marcador de comentarios aumente con la devolución del favor, y no por el genuino interés de comentar y aportar en ese espacio, pues no se está siendo del todo honesto. Es como un juego de apuestas para redoblar los números propios. Las almas más artísticas que han comentado se rebelan fuertemente contra todo tipo de norma, código, o patrón  esperable, y nadie quiere saber nada con la idea de "reglas": yo avisé que era una palabra urticante, tal vez porque todos los comentadores tenemos en nuestra memoria emotiva un pasado colectivo lleno de reglas impuestas autoritariamente, sin consenso, y la mera mención de la palabra nos brota. Pero las reglas existen en todos los ámbitos, implícita o explícitamente, y personalmente creo que están puestas por nuestro propio bien. Pero también están para pensar que a menudo de nada sirven, para elegir no observarlas, saltarlas, transgredirlas: tal vez eso nos haga quienes somos en esencia tan o más fuertemente que el acatarlas a piejuntillas.



*NÚMEROS...

Según muchos bloggers, los números no importan; algunos dicen que no les prestan atención. Yo confieso que todavía no he logrado vencer la tentación de espiar cómo vamos con los números el jarro y yo, que somos uno. Además, noto que casi todos hacen alarde de su número de seguidores o tienen contadores o mapas que muestran la procedencia y la cantidad de visitantes bien a la vista. Por ende, me es difícil creer que esto no importe ni un poquito, pero soy un poco escéptica, sepan disculpar. Tal vez tenga mucho que aprender sobre la verdadera esencia de este bello arte.


Les cuento en verdad lo que me pasa con los números tomando mis entradas más populares hasta la fecha como ejemplo. Mi entrada más vista hasta hoy es Linda letra, con 952 páginas vistas, un tema que ha de ser un trauma o un objetivo de muchos, y además estoy segura de que más de la mitad de quienes vieron, no creo que leyeran, esa entrada lo hicieron por las ilustraciones tomadas de El principito que le agregué al texto, ya que esto ha aparecido hasta el hartazgo en palabras de búsqueda. Le sigue Masacre en Río de Janeiro, con 909 vistas, porque las masacres y Río de Janeiro son altamente solicitados en los motores de búsqueda, quiero decir, estimo que los números no responden a la entrada en sí, sino al gusto morboso de muchos por la sangre, y por lo bello de Río de Janeiro, conceptos que no tienen ninguna vinculación con ese escrito mío. En base a estos números, yo podría llegar a una conclusión ególatra y divista, y asumir que esas son mis entradas más logradas: estaría muy lejos de la verdad...

"Hay dos formas de mentira, la mentira y las estadísticas". Mark Twain

De todas formas, no creo que esté mal mirar los números, para sacar conclusiones que nos bajen a tierra, no para perder la cabeza y el sentido común en base a ellos, para no mentirnos: no es en los números donde se encuentra la verdad de un blog, si es que algo como eso existe. En el caso de otras entradas muy vistas, creo entender que la temática o quizás mi modo de abordarla puede haber influido: ¡pero tampoco me creo J.K. Rowling! Y no me digas, Joselu, que la Rowling no tiene mérito literario...

                                                     

 A veces nos enredamos, como con  Gi; a veces nos maternamos, como con  Mica, Paola, y Ana; otras nos dan consejos sabios, mimos, caricias para el alma, como María, que me enseña que:"la única manera de no desilusionarte en esta vida es no esperar nada... ni siquiera reciprocidad", y que "sólo cuando disfrutas algo, merece la pena y eso es lo que al final a ti te vale y los demás observan..."

Otras veces alguien nos presta alas para volar y soñar lograr algún día semejante nivel de repercusión con tanta humanidad, nobleza y humildad, con tantas lecciones de vida para enseñar a los demás, como Neuriwoman. Y a veces nos topamos con el alma rebelde de un artista, como Diego, que se se rehúsa a jugar el juego según los principios que casi todos aplicamos aunque no lo veamos. Todos intentamos dar lo mejor nuestro. Y por eso les agradezco, porque enriquecen mi vida estando y blogueando.

*AVISO

Blogueros: a su juego. Y un último aviso. Como creo fervientemente en la hermandad bloguera y su difusión, me apunté en una iniciativa de un peregrino de la blogósfera que invade blogs con una entrada y permite que los invadidos aporten a su blog con la propia. Son invasiones pacíficas y blogueriles: una idea que nació en España, de la mano de Senovilla, y que aún está abierta si desean participar y darle mayor extensión a esta peregrinación por diversos blogs en distintas partes del mundo de habla hispana que nos permite conocernos. Para más información, denle click al link debajo de la imagen.

http://senovilla-pensamientos.blogspot.com/2011/10/senovilla-peregrino-en-la-blogosfera.html

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