Querido mío, mujeres hay de todo tipo:
las hay felinas,
que jadean, aúllan, ronronean,
gruñen, arañan y hasta patean;
mujeres que, cual aves,
se elevan, aletean y planean.
Hay mujeres unicornio:
con sus alas te cabalgan
y te vuelan los sentidos
- es probable que jamás las hayas visto.
Mujeres hay de sabia lengua,
silabean, riman, cuentan para componer poemas.
Están las tímidas: languidecen y desaparecen
o se sonrojan y se sofocan.
Están también - y esto es sabido - las trapecistas y equilibristas,
las que al mecerse te estremecen,
te escalan, te trepan, te hamacan,
te ombliguean y te marean.
Se sacuden, se menean, se contorsionan,
te cuerpean, te desmayan y ni parpadean.
Hay mujeres que se transpiran y hasta se orinan,
que se adelgazan o bien se ensanchan,
crecen, rejuvenecen, se plenifican,
se entonan, se estiran, se tonifican,
se potencian, se vengan, se reivindican,
se inmolan, se purgan, se resucitan.
Las que se salvan y te redimen,
las que te atan y te maldicen:
tiemblan, tiritan, se erizan,
se arquean, deliran y vociferan.
Te presienten y así te encienden,
voraces cómplices, de risa mueren,
te arden, te queman y te refrescan;
paradójicas, histéricas, locas,
te vacían y te colman, te hambrean y te alimentan:
carnívoras, tal vez omnívoras,
te engullen, te mastican, te saborean, te paladean,
te pican, te cosquillean,
te besan y te envenenan,
te poseen y así te enloquecen.
Mujeres hay de toda clase,
pero quiero que sepas lo siguiente:
la que de verdad te quiere
es la que llora cuando llega
- tomála en serio, Señor mío,
jamás de una así te burles,
ni se te ocurra subestimarla,
o de llanto fácil tildarla.
La mujer para quien
el placer deviene lágrima,
la que al cabo de alcanzar
ese fragor de intimidad y de carnal eternidad
en el que, amantes, los dos se funden
en orgásmica pleamar,
se deshace en pucheros y sollozos
sin poder evitar así rezar:
"Ay, Dios mío,
que sea yo la primera de los dos
en partir de este mundo,
te lo pido por favor."
...Esa es la que te ama de verdad.
A boca de jarro ©A boca de jarro